Hiatus indefinido

Este año ha sido complejo para el blog, una vorágine adecuada a su nombre. No de palabras, si no de eventos y situaciones personales que generaron esta inconsistencia con el ritmo de publicaciones.

El que mucho abarca poco aprieta, dicen. Y ciertamente fue mi caso este año. No he podido manejar bien los tiempos con mi ingreso a la universidad. Así que opto por pausar este blog hasta las vacaciones (quizá). Retomaré cuando crea que puedo organizarme adecuadamente.

Muchas gracias a los lectores y seguidores del blog por sus comentarios y lo bien que me recibió la blogosfera manganime siendo una novata.

Nos seguiremos leyendo en los comentarios de otros blogs que no pienso dejar de leer y por redes sociales. Mientras tanto, a estudiar se ha dicho.

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“La leyenda de Sleepy Hollow”, terror a la Disney.

Octubre está a días de finalizar, y eso sólo puede significar una cosa. La festividad más terrorífica del año está a la vuelta de la esquina. Más allá de sus detractores, los que ya la incorporamos adoptamos nuestras costumbres para la noche de brujas: desde disfraces hasta la decoración de calabazas.

d36a56b5af1497d0d66f5104a0cecc09Si siguen el blog hace un tiempo, sabrán que esta bitácora también celebra Halloween y, dada la naturaleza cobardica de su autora, difícilmente se hable por aquí de clásicos indiscutibles del terror. Más bien los lectores encontrarán un repertorio de dibujos animados que están relacionados de una forma u otra a la imaginería del evento, que pueden ser disfrutados por todo el mundo sin perjudicar sus horas de sueño.

¿Significa eso que la animación no puede ser perturbadora y espeluznante? Para nada. Desde que soy niña he visto gran cantidad de escenas que se me han quedado grabadas de lo aterradoras que me resultaron. Sin lugar a dudas, hay obras que pueden estremecernos tanto como los actores de carne y hueso. Aunque tampoco me quiero adentrar por esos lares, por lo que este año vuelvo a traer cortos y largometrajes que asustan en mayor o menor medida, pero que de todas maneras deberían considerarse para (re)descubrir en estas fechas.


Un gran exponente de esta combinación de risas y sustos es La leyenda de Sleepy Hollow (1949). El relato homónimo escrito por Washington Irving de 1820 es un auténtico referente de la literatura estadounidense, que ha inspirado gran cantidad de adaptaciones a lo largo de los años. Muchos conocemos la versión que en 1999 dirigió otro gran nombre asociado a Halloween: Tim Burton. Cinco décadas antes, Walt Disney sacó su última “película-paquete” compuesta de dos cortos basados en grandes obras literarias: la mencionada comparte metraje con la adaptación de El Viento en los Sauces, que no comentaremos ya que no tiene mucha relación con la víspera de Todos los Santos.

Así pues, damos por inaugurada la Vorágine de Halloween 2018 con un verdadero clásico, que presenta a un personaje mítico del terror con un tinte caricaturesco.

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Ichabod Crane es un profesor que llega al pueblo neoyorquino de Sleepy Hollow a trabajar. Muchos se ríen de él por su aspecto, pero su educación y maneras inspiran respeto y admiración en las damas locales. Su objetivo es conquistar a Katrina Van Tassel, la hija del terrateniente más rico de la región y así gozar de su fortuna. No lo tendrá fácil, pues Fornido Hueso – el tipo más popular del pueblo – quiere también a la joven. Parecería que Ichabod tiene todo bajo control, hasta que en la noche de Halloween se encuentra con el temible jinete sin cabeza del que tanto escuchó hablar.

No me crié con este cortometraje. Jamás apareció en la pantalla del televisor de mi casa, y no llegó a mis manos el VHS de la cinta de la que proviene, como sí sucedió con gran cantidad de clásicos de la casa del ratón. Así que es la primera vez que veo esto y me ha resultado un soplo de aire fresco. Hace mucho tiempo no disfruto de un cartoon tradicional y de sus cualidades que han erosionado las nuevas técnicas de animación predominantes.

El Sleepy Hollow de Disney es un producto de sus tiempos: una comedia romántica sin diálogo cuya gran baza es el uso de slapstick a lo loco, personajes caricaturescos y sumamente expresivos además de una narración cargada de ironía con las voces de Bing Crosby en la VO y Germán “Tin Tan” Valdés en el doblaje (ambas excelentes y exquisitas). Y si todo eso no basta para encasillarla automáticamente entre los lugares comunes de su época, basta con escuchar cualquiera de las canciones que contiene para notarlo.

Teniendo en cuenta lo que asociamos a las producciones de la compañía, ésta historia no nos presenta personajes agradables o mínimamente queribles. Ichabod fantasea con la muerte del señor Van Tassel para obtener dinero y comodidades, Fornido Hueso es superficial y Katrina simplemente quiere tener a todos los hombres del pueblo a sus pies para enfurecer al anterior. Lejos de ser un problema, es el motor cómico de su desarrollo.

También están esos reconocidos quince minutos finales en los que la trama da un vuelco y se torna oscura, sin abandonar su carácter burlón. Y no es de extrañar que sea el fragmento que se lleva los aplausos. Sin desmerecer el resto del corto, es el clímax el que despliega más creatividad artística con sus fondos, animación y efectos de sonido que beben de creaciones previas de la productora como la mismísima Blancanieves y los Siete Enanitos y El Viejo Molino (ambos de 1937). Además de generar la representación más icónica del Jinete sin Cabeza, combinándo su imagen amenazadora con el aterrorizado Ichabod. El contraste que supone ver a éstos dos en el bosque representa la combinación de sustos y risas que constituye esta obra. Sencillamente inolvidable.

Y poco más queda por añadir, pues contando con la duración justa esta es una de las adaptaciones más fieles al texto. Enmarcado en una misteriosa biblioteca con otro narrador enigmático que aporta a la atmósfera ideal para la noche de muertos. Divertido de principio a fin tanto para adultos como para niños algo mayores, no puedo dejar de recomendárselo; incluso si no son fans de Disney.

 

Mix de julio y agosto 2018

Algún día esta sección se volverá mensual como se suponía, lo prometo. No me gustaría que  tengan una mala imagen de la que les escribe, aunque peque de inconstante. Creo que muchos sienten el problema que tengo con el mix: es que los meses se pasan volando y cuando estoy apenas esbozando el borrador, rememorando todo lo que vi/leí/escuché en el mes, ya toca pasar la página del calendario. ¡Exijo un giratiempo! Como una persona que se sumerge en la ficción, a veces pierdo la noción del tiempo. En fin, soy una cronopia sin remedio.

Pero vamos a lo que importa: las recomendaciones y los fiascos a evitar. Algo que hubo en estos meses fue variedad, a pesar de que ando con cierta pereza para terminar mis lecturas, que compagino con las académicas que me exige la universidad. Así que lo audiovisual predominó en mi día a día. Sin más que añadir, doy paso al mix de julio y agosto.


Akatsuki no Yona

2014 | Studio Pierrot | Aventura, Fantasía, Shojo | 24 eps. | ★★★1/2

Me digné de una vez por todas a comenzar el Reto Anime 2018 que me propuse (a buena hora, ya sé) con la letra A, pues tenía muchas ganas de ver una fantasía épica luego del vacío que me dejó Avatar, The Last Airbender.

Este anime nos sitúa en el reino de Kouka, en una pasado ficticio, en el que la princesa Yona vive plácidamente en el castillo, como cualquier miembro de la realeza. Como es de esperarse, su vida dará un vuelco cuando su padre sea asesinado por su querido primo, Soo-Woon. Confusa y sumamente triste, Yona escapa del golpe de estado junto con su guardaespaldas y amigo de la infancia Hak. Emprenderán un viaje para encontrar a las reencarnaciones de los legendarios dragones, con el fin de que los ayuden a detener una posible guerra. En su travesía, la princesa recorrerá el reino y se dará cuenta de que no es tan pacífico ni estable como creyó toda su vida.

giphy2Se trata sin duda de una serie con una propuesta que ya hemos visto, con elementos folklóricos, cargados de aventura y misterios. Para mí hay dos aspectos a destacar que le dan una vuelta de tuerca a la fórmula. En primer lugar el desarrollo de la protagonista, su evolución es notable y lógica, aportando elementos de un buen coming of age en el que Yona pasa a ser una princesa enjaulada en su pequeño mundo a una líder llena de conflictos por resolver. Sí, se vuelve más guerrera y badass, pero no al modo que nos otorga un shonen tradicional. El camino de Yona es tortuoso, largo y más retrospectivo que una mayor fuerza física, plagado de desengaños y crisis de identidad y ética entre los valores anti-violencia que le transmitió el rey y una realidad que exige una intervención inmediata además de un gran sentimiento de culpa en ella.

En segundo lugar, ese elemento se combina con uno que a primeras no parecería coincidir demasiado con el anterior. Yona está rodeada de bishonens que solemos ver en una estructura propia de un harem inverso. Ojo, no quiere decir eso que sean igual de blandos o genéricos, cada uno tiene un pasado, personalidad y motivaciones; pero se percibe con facilidad ciertos arquetipos que siguen: el más afeminado y delicado, el cerebro sin capacidad física, el tsundere que no admite sus sentimientos salvo contadas excepciones que deberían hacer suspirar al expectador, el kuudere y así. Todos les suenan, ¿no? A simple vista no congenia muy bien esto con una protagonista que constantemente cuestiona su proceder y formas, por lo que en un inicio no estaba muy convencida. Sin embargo, la carisma de los personajes son suficientes para cargar con lo que de otro modo sería un contra importante. La narración de los capítulos permite empatizar con ellos y disfrutar mucho las relaciones que establecen con Yona y entre ellos, sin duda acompañado de una comedia agradable.

Los diseños son muy distintivos, como debería ser en este tipo de series, y funciona muy bien para la demografía a la que apunta. La banda sonora y la animación están correctas, destacando en los puntos de inflexión que viven los personajes.

El mayor problema sin lugar a dudas es que se trata de una adaptación incompleta de un manga que aún está publicándose. Así que al finalizar el visionado vamos a sentir esa frustración a la que nos acostumbramos con este tipo de animes, al sentir que apenas vimos la punta del iceberg de algo mucho mayor. Es algo que se nota mucho en Akatsuki no Yona, donde hay una construcción de mundo importante y muchos personajes con conflictos políticos, románticos y personales. Por lo que advierto que vamos a sufrir una espera hasta que Pierrot u otro estudio adapte lo que queda del cómic una vez completado. Mientras tanto, nos quedamos con un tedioso final apurado y sumamente abierto. Eso no quita que se trate de un anime muy disfrutable, con personajes entrañables y que destaca dentro de la demografía shojo de los últimos años.

Por ahora en latinoamérica no hay una editoral que publique el manga, por lo que mis ganas de leerlo quedarán insatifechas (y yo que quería saber las intenciones de Soo-Woon).


Bibliómanos

 TV pública argentina | Youtube | Divulgación literaria | ★★★★

Bibliómanos es una nueva manera de hablar sobre libros. Un programa de divulgación literaria y otros géneros escritos, que también es un juego. Maximiliano Tomas y Eugenia Zicavo, una nueva generación de expertos en literatura, conducen este espacio que fusiona contenidos de lectura con entretenimiento y que cuenta con la presencia de distintos invitados del mundo editorial, autores y críticos literarios.

A pesar de que, como decía al comienzo de la entrada, la lectura es una actividad que tengo abandonada, eso no quiere decir que no siga mi hambre por conocer títulos que me interesen para un futuro, ya que si tuviera dinero sería una ávida practicante de tsundoku. Hacía unos años mi principal fuente para apuntar próximas lecturas eran los más afamados booktubers, con su estilo de edición particular y sus recomendaciones mirando a cámara (generalmente publicaciones encasilladas en la literatura juvenil). Con el paso del tiempo mis intereses fueron cambiando, y me incurrí en los clásicos de siempre, que aún continúo descubriendo.

El año pasado descubrí por redes sociales que la televisión pública de mi país iba a estrenar un programa conducido por dos periodistas y críticos literarios: Maximiliano Tomás y Eugenia Zicavo, que ya conocía por Libroteca, un programa que presenta en otro canal. Vengo siguiéndolo desde entonces, y no podía faltar como recomendación por aquí. Más allá de hablar sobre títulos que oscilan entre aclamados y más desconocidos, el programa tiene su encanto en el estilo dinámico en el que se desarrolla. Los conductores charlan y debaten como compinches sobre los libros que llevan cada programa, pues deben competir presentando cinco obras cada uno sobre un tema determinado, pasan por varias instancias y el que aportó más libros a la selección final se queda con todos.

Con las dos temporadas que tiene por el momento, es sumamente entretenido, reflexivo y variado, puesto que al estar disponibles todos los episodios en Youtube uno puede seleccionar los temas que le interesen. Ya me gustaría poder jugar con algún amigo lector.


Música de fondo: nostalgia ochentosa

A partir de este mix, que no sea raro que añada elementos en bloque. Una cosa lleva a la otra, y a veces las recomendaciones tienen que presentarse en grupo, porque quizá en solitario no aguantan la exigencia de los lectores.

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Entre exámenes que aprobar, no tuve el momento para ponerme a escuchar con atención algún disco o explorar un grupo que quería conocer mejor. Así que me dejé guiar por los queridos algoritmos del streaming, que me conocen bien y saben que en mi reproductor la década predominante es aquella a la que pertenecen Back to The Future, el new wave y los walkman. Así que a mis oídos llegaron tres grupos que sienten esa inspiración que también está sucediendo en la tele y el cine con Stranger Things como su mayor exponente, y que toman sonidos sobre todo de las bandas británicas de la época. Acordes y sintetizadores que nos suenan muy familiares, que por el momento sólo considero “música de fondo” amigable.

La primera en hacerse con el botón de play fue la nuevita Pale Wavesunos jóvenes de Manchester que saltaron a la escena por su estética gótica, unos singles sacados el pasado 2017, la atención de la prensa musical británica y el respaldo de su banda compañera de discográfica The 1975 (que nunca me convenció). Sus guitarras a veces recuerdan al sonido pop de cierta época de The Cure, algunos detalles propios del dream pop y sintetizadores esporádicos. Son canciones 100% radiofónicas, pegadizas y de escucha fácil. Aunque no se les puede criticar demasiado, pues su disco debut My Mind Makes Noises no verá la luz hasta el 14 de septiembre. Espero que no se queden siendo más estilo que sustancia. ★★★

Luego llegó la más conocida CHVRCHES, formación escocesa electrónica que desde 2012 tiene cierta cuota de éxitos y bastante movida por los festivales musicales mainstream. Utiliza los componentes de la electrónica actual comercial: la voz femenina, el estribillo que llega tras un in crescendo en varios temas, el foco en el ritmo y en su disco del 2016 Every Open Eye mucha reminiscencia al synth pop encabezado por Depeche Mode. Con letras algo más profundas de lo usual y aunque sin la presencia necesaria para quedarse conmigo, si quieren mover un poco el esqueleto y animarse un rato tienen su discografía. ★★1/2

Por último tenemos a The New Division (New Order + Joy Division cough cough) que es sin dudas la banda que menos se molesta en modernizar la synthwave que se hizo tan popular hace tres décadas. Le pongo una canción cualquiera de esta banda a mis padres y creerían sin mucha dificultad que pudo haber sonado en algún club en su juventud. A puro sintetizador, con vocales masculinas que no se inventan nada. En sus últimos trabajos añadieron algún toque del presente, aún muy difusos y esporádicos. Por el momento mis favoritos de los tres, ¡que vivan los ochenta! ★★★


La inamovible sección de cine

Ya deberían saber a esta altura que si no hay películas no es un mix. Siempre que pueda voy a hacer un espacio para darle una oportunidad a un largometraje. Y aunque me quedaron gran infinidad de pendientes todavía, pude quitarme nombres que hace tiempo estaban en la lista de espera. Eso sí, no pude ir ni una vez al cine, por lo que no hay nada reciente esta vez.

Como ya expongo lo suficiente mi lado cinéfilo por Letterboxd, no voy a extenderme en demasía por aquí, pues no quiero ser reiterativa. En la red social podrán encontrar qué veo, cuándo y mis impresiones sobre los films.

Conociendo a John Hughes: The Breakfast Club y Ferris Bueller’s Day Off.

¿Más cosas de los ochenta? Menos mal que no quería ser reiterativa. Y así es, queridos lectores, soy una apasionada de esa década, de su cultura que comenzaba a virar con la introducción de la tecnología, y que siento que de alguna forma esa fascinación viene por la nostalgia que sienten mis padres, y los medios de comunicación en general al parecer. A pesar de ello, tengo muchísimo por explorar todavía de lo más reconocido que salió a la luz esos diez años, siendo una de esas la filmografía del director John Hughes. Algunos lo conocerán por su trabajo como escritor en el clásico navideño Home Alone, pero antes de eso ya había participado en varios éxitos. Estos meses vi sus dos películas más aclamadas.

The Breakfast Club es un hito del coming of age y drama adolescente, con sus personajes tan memorables y sus conversaciones llenas de incomodidad, interrogantes y cierta simpatía. Tenía las expectativas por las nubes con esta cinta, y no resultó ser tan genial como esperaba. Entiendo que le habló a una generación y trató al adolescente como una persona, y no un alienígena que no entendía nada. Sin embargo, sus dilemas no me llegaron lo suficiente. Aparte de Brian y el famoso diálogo de terapia de grupo (tal vez el final incluso), no me ha conquistado.

Ferris Bueller’s Day Off (1986) por su parte es una comedia hecha y derecha, con escenas desopilantes, referenciadas hasta el infinito, y personajes que son más gags que otra cosa. Matthew Broderick es formidable, su carisma y su trabajo rompiendo la cuarta pared le han ganado un lugar en la historia del cine nada desdeñable. La hermana de Ferris y sobre todo mi adorable Cameron se quedaron conmigo. La veré seguramente más veces por lo disfrutable que es; de hecho, ya he repetido varias escenas.

Continúo con la filmografía de Monthy Python: el Salto Grial, la cuarta pared y el bajo presupuesto.

Luego de enamorarme de La Vida de Brian, tocaba ir atrás a la primera película de los cómicos británicos con Monthy Python and the Holy Grail (1975). Para ser breve diré que me reí bastante, como debería ser con cualquier comedia, pero me desconcertó más que me divirtió. Es de una naturaleza muy distinta a la historia de Brian, más caótica y similar a su show de televisión. Me entretuve mucho con las animaciones y el humor negro además de las burlas al cine, pero me causó menos impacto que el otro largometraje.

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Si leyeron todo esto del tirón les agradezco mucho su tiempo. Sorprendentemente estos dos meses pude ver cosas muy diversas y quise compartirlas todas por aquí. Como siempre pueden recomendarme cosas que les encantaron los últimos meses y contarme si conocen algunas de las que nombre hoy.

Travesía Ghibli #3: “Mi Vecino Totoro”

Hace unas semanas hemos comenzado este recorrido por la filmografía del estudio Ghibli con Darijosanatus de Cuatro Torbellinos Parlantes. Comentamos dos filmes dirigidos por Miyazaki, con una historia fantástica en mundos absorbentes: Nausicaä del Valle en el Viento (1984) en este espacio, y El Castillo en el Cielo (1986) en el blog de mi acompañante en esta aventura. Ambas películas nos encantaron, y no podemos dejar de recomendarlas como cintas que te introducen al cine del aclamado director por la puerta grande. Verdaderos clásicos.

Sin embargo, ahora toca la primera gran cinta del estudio y del cineasta en cuanto a popularidad al menos, pues el espíritu del bosque – que según Miyazaki en realidad es un animal – llamado Totoro está en todas partes, siendo el principal ícono de Ghibli y un mega objeto de todo tipo de merchandising. Tratamos sin duda con un peso pesado de la animación mundial, y no va a ser tarea fácil.

Tres años atrás yo lo había visto, sin entender el motivo por el que éste gusta tanto. Darío experimenta esta historia por primera vez, así como con las demás obras producidas en Ghibli. ¿Qué impresiones nos ha dejado una película tan reconocida? Acompáñanos en esta tercera entrega de la Travesía para saberlo.


En los años 50, una familia japonesa se traslada al campo. Las dos hijas, Satsuki y Mei, entablan amistad con Totoro, un espíritu del bosque. El padre es un profesor universitario que estimula la imaginación de sus hijas relatándoles fábulas e historias mágicas sobre duendes, fantasmas y espíritus protectores de los hogares, mientras la madre se encuentra enferma en el hospital.

Fuente: Filmaffinity

Darijosanatus: No sé con qué palabras empezar para comentar este film. Siento por mi parte que lo que digamos aquí ya se ha dicho en las miles de reseñas, reviews o análisis que se han hecho sobre nuestro tan querido Totoro, película que como dice Faelyan, disfrutamos ambos de la misma manera salvo quizás pequeñas diferencias o en la propia intensidad de dicha emoción.

A Hayao Miyazaki le das un tomate que está cortado por la mitad de hace varios días y una lechuga pocha y te prepara la mejor ensalada que hayas podido probar en años, cómo que si le das un buen paquete de arroz de gran calidad junto a pimientos y demás verduras para realizar el denominado refrito, más pollo o lo que le quieras añadir al propio plato de arroz, y te realiza una paella genial, que no se te olvida en la vida que la has probado. Tiene unos aliños especiales o manera de cocinar que hace que, pese a la antigüedad o frescura y calidad de sus ingredientes logra unos resultados fantásticos e inmejorables. ¿Cuál es su receta para conseguir tremendos platos? Sólo lo sabe él y parte de su equipo de producción, nosotros sólo lo podemos intuir levemente pero sabemos que tienen algo de especial esas comidas tan ricas que nos hace.

De parte nuestra, vamos a intentar descubrir cuáles son las proporciones y los tipos de ingredientes que usa en Mi Vecino Totoro, la cantidad de aceite y vinagre que le echa, el tiempo que lo deja en reposo, si lo mete en el horno o en algún electrodoméstico que nosotros, o yo al menos, no tengo, no sé si la autora de este blog lo tiene, pero sí dice que sí seguro que nos engaña.

 

En primer lugar, la estructura de un slice of life que tiene. Este género en el anime se ha ido popularizando en los últimos años, y se define como una historia sencilla, sin una trama compleja pero llena de momentos emotivos, en la que te vas encariñando de los personas, de sus vivencias. Mi Vecino Totoro lo usa a la perfección y de manera muy natural, creando ese pueblo entrañable en plena naturaleza con habitantes completamente agradables y de buen corazón, acompañando a Mei y Satsuki en su día a día.

Por otro lado, y con el toque de ‘animismo’ que hasta ahora he ido viendo a lo largo de las obras de Miyazaki, se encuentra la magia aportada por el denso bosque donde Totoro vive en algún rincón, el cual puede aparecer en el momento que menos te lo esperas, pero eso sí, no todos pueden verlo y si lo intentas buscar probablemente no lo consigas encontrar. Las escenas de Totoro con Mei y Satsuki son esas situaciones fantásticas y excepcionales en las cuales le podemos ver, y sin ellas probablemente no habríamos visto al tan querido icono del ‘Studio Ghibli’ en la película.

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Podemos encontrar esa añoranza a la infancia a lo largo del largometraje, sin necesidad de artífices muy complicados, de manera completamente natural siguiendo el flujo de la propia inmersión dentro de la historia que se nos presenta. Así, y con ayuda un poco de las tan queridas niñas, podemos ver o al menos notar que Totoro existe de verdad.

Esta película consigue que los adultos vuelvan a ser niños por una hora y media, o por momentos al menos, y que los niños disfruten de toda la travesía imaginando a Totoro y creyendo que existe de verdad, que está en algún lugar muy escondido en el bosque más cercano nuestro y que cualquier día puede aparecer ante ellos y ayudarles en lo que necesiten. Una auténtica película familiar que merece mucho la pena de verdad y a la que no le han pasado los años, como suele ser habitual en las obras de Ghibli hasta el momento que yo he visto personalmente. Yo como Fae, me sentí completamente encariñado y deseando vivir en ese pueblo y cuando acabó la película sentí como había que volver de vuelta a la maldita vida adulta.

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Antes de cederle el turno a Fae, cómo no, yo no puedo dejar mi toque ambientólogo sin aparecer. Totoro aparte de ser el icono de ‘Studio Ghibli’ y la extraña criatura que habita en los bosques de esta película o protagonista de la misma, también es una especie animal. Fue descubierta en 2013 en Vietnam por los zoólogos Pavel V. Kvartalnov, Eduard A. Galoyan e Igor V. Palko entre otros, gracias a los datos moleculares y no por morfología, ya que las especies de este gusanito en concreto son muy complicadas de distinguir, y les pusieron el nombre de Totoro, Eoperipatus totoro en concreto se denomina la especie, ya que el gusano (los onícoforos) les recuerda al gatobus que usaba Totoro para desplazarse. Es que hasta en la ciencia, la zoología en concreto, llega la influencia de Miyazaki y sus obras, o más bien, difícil se hace no disfrutar de sus películas y no hacerse fan de ellas.

Faelyan: Previamente mencionaba que hace un par de años vi por primera vez las peripecias de estas hermanitas en su encuentro con Totoro, y francamente no me había gustado. Mi ojo occidental no percibía nada familiar en esta película, los personajes no me atraían y la criatura me parecía más extraña que encantadora. Además, todavía no sabía apreciar las sutilezas de los slice of life o los iyashikei. No necesariamente son géneros en los que se puede encajar a Mi Vecino Totoro, pero sus narrativas no se basan siempre en la clásica estructura de los tres actos, y no siguen los desarrollos a los que estamos acostumbrados en este lado del mundo. Por ello, en esta revisión cambió totalmente mi opinión de esta obra maestra.

La historia es simple, y eso permite que el film brille en lo realmente importante: el cómo se cuenta. Hay una naturalidad, una frescura y una gran personalidad atada a éste, que son los que hacen que sea tan querido por muchos espectadores. Sabe capturar muchas emociones: la nostalgia por esa infancia desenfadada, curiosa y por momentos mágica, sin dejar de lado las problemáticas que pueden surgir en el camino. Cada momento es importante, a pesar de que no tenga gran importancia acordarse el orden de los eventos, ni que los diálogos sean memorables. Es un largometraje que nos toca la fibra sensible de una u otra forma, apelando al medio que tiene a disposición, que es por supuesto la animación, logrando que sintamos gran empatía por los personajes llegando al fin de la cinta.

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Esto se debe en gran parte a que a su vez es una de las películas más personales del director. Basada en gran parte en su estadía en la ciudad de Tokorozawa, ubicada en la prefectura de Saitama, los lugares que recorría Miyazaki en sus paseos lo inspiraron fuertemente para contar esta historia. Asimismo, la madre del director había padecido tuberculosis (enfermedad que tiene la madre de las niñas según la adaptación a novela del film), lo que contribuyó a que las protagonistas fueran niñas, pues hubiera sido muy doloroso para el propio Miyazaki hacer la película si fueran hermanos en su lugar.

giphy5Asimismo, al no recurrir a fuentes como un manga o numerosas referencias a otras obras, como sucedió en las dos películas ya comentadas, la trama y el ritmo se sienten mejor manejados, generando una película sólida, que se valora más con los revisionados (y si no que vean cómo mi perspectiva sobre ésta dio un giro de 180° la segunda vez) además de memorable. Las escenas están desarrolladas de una forma muy cinematográfica, que usa muy bien su medio y que apela a nuestras emociones más primarias. ¿Quién no recuerda ese momentazo tan referenciado y parodiado de la parada del autobús? Esa atención a las pequeñas acciones de cada personaje, las interacciones cotidianas y el maravilloso uso de los silencios es algo que se volvería marca de la casa, y que sin lugar a dudas vuelven especiales a las películas producidas en este estudio. giphy6Ya no necesitan contar una buena historia, o seguir una estructura, sino que con su diseño, sus personajes y unas escenas perfectamente construidas ya se vuelven clásicos, pudiendo cualquiera encontrar algo con lo que enamorarse de sus trabajos.

Luego de este revisionado me queda añadir que no concuerdo con esa postura tan instalada de que en la cinta “no sucede nada”, o que “no es una típica historia”. Por más que tenga escenas con poco diálogo, o preste atención a situaciones habituales en un pueblo rural, Satsuki y Mei sí tienen algo que contar antes de toparse con el espíritu del bosque. Tienen un conflicto con el que lidiar mientras se adaptan a su nuevo hogar. Otro guionista lo hubiera abordado por el drama y la miseria; después de todo, estas niñas tienen a su madre enferma y para colmo su casa nueva se cae a pedazos. Cualquiera estaría tremendamente decaído. Esto es lo que me parece que muchos omiten a la hora de alabar esta cinta: su mensaje tan positivo, vitalista y que deja un impacto a cualquier edad. Las pequeñas con su padre encuentran diversión y momentos para desplegar su imaginación en cada rincón en el pueblo, por lo que el espectador siente una mezcla de nostalgia, entretenimiento, ternura y curiosidad frente al entusiasmo de las protagonistas, motivado por ese enorme… Totoro.

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Aparte del mensaje en sí, es algo a apreciar desde un punto de vista no japonés las decisiones narrativas que se toman aquí. No hay villanos, no hay un conflicto o amenaza en especial, no se intenta esconder a Totoro ni hay un enfrentamiento entre niños y adultos porque estos últimos no les creen. Resulta muy extraño ver esta película sin conocer el estilo del estudio, o siquiera sin estar acostumbrado a las series anime, porque termina sorprendiendo, al ver cómo no van por las tramas a las que estamos acostumbrados con largometrajes para toda la familia. Su desarrollo está basado en situaciones, en sucesos que no están muy condimentados por la tragedia, ni por un tono particular. Es, sencillamente, como la vida misma.


Además del planteamiento y la estructura de la historia, cada vez más alejada de la fórmula de película para toda la familia actual, los personajes constituyen un gran encanto del film. Son muy adorables y a uno le darían ganas de tener vecinos así en su ciudad o pueblo.

El padre es bastante particular a  mis ojos, pues pocas veces he conocido a un progenitor tan alegre, comprensivo e imaginativo como éste. La anciana del pueblo – un factor común en todas las cintas del realizador, al parecer – también es parte de ese reconfort: los adultos no son ni egoístas, ni incomprensivos, sino que son férreos secundarios que respaldan de forma asombrosa todo el tono de la historia. Normalizan y estimulan la fantasía desbordada de las niñas y las acompañan en sus alegrías. Incluso la madre, desde su desafortunada situación, se contagia del optimismo de los demás. Por su parte el nieto de Nanny aporta un elemento cómico bastante ameno, es el típico chico que tiene un crush infantil y que cada momento que aparece sabemos que nos va a hacer reír, incluso cuando no dice una palabra.

Las hermanitas, aún con las diferencias entre generaciones, capturan muy bien la esencia infantil. El encanto de Mei, que puede ser tan ruidosa y exploradora como un niño de su edad suelto en los campos, y la relación tan creíble que tiene con Satsuki hace que hasta nos olvidemos de la existencia de Totoro en numerosas ocasiones, son las que captan nuestra atención desde el comienzo de la película.

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Faelyan: Pido disculpas de antemano a los lectores. Me di cuenta de que es imposible hacerle justicia a las obras de Ghibli en cuanto a las visuales, somos totalmente ignorantes en cuanto a asuntos relacionados al diseño, la animación o el soundtrack. Sin embargo, tenemos en cuenta estos aspectos, ya que son tan relevantes como la historia y, como espectadores comunes, podemos notar cuando algo destaca. Después de todo los filmes animados no están dirigidos únicamente para expertos en la materia, ¿no?

En lo que vamos de Travesía, se percibe un cambio notable en cuanto al color. La paleta es más compleja, incluso más apastelada y con un trabajo en los fondos increíble. Luce lo suficientemente realista como para relacionarlo a una región no urbanizada, pero da un efecto maravilloso y mágico muy efectivo. Eso se lo debemos a Kazuo Oga, que con su trabajo refuerza esa impresión animista que ya ha descrito Darío en las anteriores entregas de esta sección. Es una nueva dirección a tener en cuenta, pues el director artístico contribuyó enormemente en la definición del estilo visual tan reconocible del estudio Ghibli.

Aquí también inicia una forma de usar la animación que es marca de la casa, pues a veces los personajes se mueven sin necesidad de justificarse en la trama. Mei intentando gatear sin pisar el suelo como su hermana, gestos o expresiones que no tienen una razón en el argumento, pero que construye de manera fenomenal a los personajes, y los hacen sentir reales y cercanos.  Es esa atención al detalle que fascina a tantos animadores occidentales, y que la audiencia nota de forma inconsciente.

La banda sonora estuvo nuevamente a cargo de Joe Hisaishi y, ¿qué se puede decir? Sigue aportando su dosis de atmósfera agradable, con sus armonías y acordes relajantes y fantásticos. El tema principal es pegadizo, como debería ser cualquier canción que quiere quedarse en la cabeza de los niños, aunque a mi gusto la introducción no es tan buena como las dos anteriores, pero tampoco es un problema, pues no puede explotar los elementos de fantasía que sí tenían esas.


Darijosanatus: Como hemos ido comentando a lo largo de la reseña, pese a que la propia autora del blog donde se va a subir esta entrada haya sido la que ha escrito más y me haya hecho la cama, dado de comer, lavado los dientes y demás como buena hermana mayor que es, Mi Vecino Totoro es una película en la que hay que sentarse y verla tranquilamente sin mayores pretensiones, en un momento donde te puedas olvidar de todas las preocupaciones y demás vaivenes de la vida para poder disfrutarla en su mayor pretensión, lo que no quita que otras no lo necesiten, pero en ésta es mayor la importancia a nuestro parecer ya que si no no se podrían notar esos matices: volver a recordar esos momentos de tu infancia donde jugabas con cualquier cosa, sin ningún límite a nuestra imaginación; disfrutar de esos bellos diseños y exquisita animación creada por todo el equipo artístico, con todos esos geniales paisajes y absorbente naturaleza, todo orquestado por el que ya sabemos quien es; querer a Mei y Satsuki con todo nuestro corazón y abrazar a Totoro si es que alguna vez le vemos, que seguro que tendremos suerte y si le veremos. Por todo esto y más cosas que se nos olvidarán en estas últimas palabras, hemos disfrutado de una gran película como es ésta, la tercera de nuestra travesía, que ojalá la sigamos con una mejor frecuencia y no nos desviemos demasiado.

Faelyan: A mí me queda advertir al que va a visitar a las niñas y a Totoro por primera vez que el hype y las múltiples alabanzas con las que cuenta el film son totalmente merecidos. Quizá les pasa como a mí, que eso generó demasiada expectación que fácilmente causó una decepción, pero en un revisionado o algún tipo de reflexión al respecto se darán cuenta de que el problema no es la película, si no lo mucho que difiere del estándar de película infantil actual. No termina con una canción pop, ni sigue esas tramas ya mencionadas.

Fue un gran éxito en su estreno en Japón, en gran parte por la venta del merchandising, y salvó a Ghibli de la bancarrota. Por suerte nunca se les ocurrió hacer secuelas ni películas que sigan exactamente el mismo patrón, no como otros grandes estudios de animación de este lado del planeta (ejem, ejem).

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Disfrutamos mucho de este refrescante y agradable paseo por el campo, pero ahora toca adentrarse en el pasado del país del Sol Naciente, y la primera película dirigida por la otra mente creativa del estudio: Isao Takahata. La vemos, la desmenuzamos, y si no lloramos mucho os contamos pronto por Cuatro Torbellinos Parlantes.

Un año de palabras

Quizá el título de la entrada sea algo erróneo, pues Vorágine de Palabras existe desde abril del 2017. La que les escribe se había pasado todo el verano leyendo diferentes bitácoras, espacios cibernéticos en los que gente como cualquiera de ustedes o yo misma expresaba con pasión sus gustos, buscaba incansablemente nuevos títulos que recomendar o destripar para que nadie más tuviera que soportar tales bazofias. En la era de Youtube y el contenido audiovisual en redes sociales tenía algo de romántico el hecho de sentarse a teclear, a muchos pero en realidad a uno mismo, sobre tus gustos. Además, como mucha gente que comparte contenido por el ciberespacio, en mi pequeño mundo no encontraba a nadie a quien le interesaran tanto esos dibujitos, o películas a las que le buscaba el significado durante horas o días de rememorar escenas; incluso canciones simples de pop o rock que no podía parar de escuchar hasta percibir cada sonido. tumblr_oixyl8kdb01uv28x7o1_500Eran pequeñas obsesiones que me guardaba, pero de alguna forma las imaginaba escritas, como los monólogos de los protagonistas de un manga cuando hablan consigo mismos, aunque expresado para otro destinatario.

Luego de explorar casi todas las entradas de espacios como Entre Sábanas y Almohadas, Rincón de Animes y Otakus Treintañeras, comencé a fantasear con un espacio propio. Un diseño totalmente personal, contenido que manifestara mis intereses y poco más. Así fue como durante la primavera inventé un nombre y construí un avatar. Una identidad online que ahora es parte de mi vida cotidiana. Faelyan se ha convertido en mi segundo nombre, y – aunque no haya regularidad de publicación en este rincón – siempre tengo en mente los borradores pendientes, o ando atenta a cosas que pueden ser material para, cuando encuentre ese momento de paz interior, me prepare un té y me digne a continuar con lo empezado entonces.

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¿Pero entonces por qué publico este especial bloganiversario ahora? Porque – ya siguiendo la naturaleza algo intermitente que adquiriría el blog – la primera entrada hecha y derecha que apareció por aquí fue un 25 de agosto. Cuatro meses me tomó inspirarme lo suficiente para no borrar todo de inmediato. Todo eso gracias al toque mágico de ciertas brujas animadas. A partir de ahí cumplí, eso sí. Una entrada por semana, como un reloj y resultados algo decepcionantes a mis ojos un año más viejos.

Creo que hace relativamente poco que la Vorágine es lo que quería que fuera. En la primerísima primer entrada que escribí me refería al blog como un habitáculo, una casa nueva, totalmente vacía que eventualmente llenaría de cosas y de gente que la volvería como un hogar. Seguramente me pasé de cursi y ambiciosa, pero al igual que cualquier neófito era inexperta y pretendía impresionar a los lectores. Aún así no estuve muy errada, me siento absolutamente cómoda, y entre los demás blogueros (con ayuda de cierto pájaro azul) formé vínculos muy valiosos para mí.

¿Hubo cosas que salieron mal, y no las manejé como esperaba? Absolutamente. Desde proyectos que no iban a tener futuro ni seguidores, como el Comentario Semanal de Star Trek Discovery, pasando por reseñas de mala muerte que sobreviven porque fueron parte de lo que la bitácora es hoy por lo que no merecen que las descarte… Todavía.

68dQueridos lectores: siento que esto apenas ha empezado. Todavía hay muchos proyectos que concretar, colaboraciones como la reciente Travesía Ghibli con el fantástico y comprensivo Darijosanatus y vaya uno a saber las cosas que vendrán. Sólo quiero agradecer a todos los que siguen a este misceláneo blog y le dieron el beneficio de la duda a una novata. En este caso especialmente a Coremi, la bloguera saltarina que se dio siempre que pudo un paseo por aquí, comentando prácticamente todas las entradas que figuran en la Vorágine, ¡muchísimas gracias por el tiempo que dedicaste a leer y responder cada post!

Intentaré cambiar un poco el diseño tan sobrio del sitio en cuanto pueda para celebrarlo (y quizá lograr que haya menos hiatus, ¡por el Rey Demonio!). Hasta entonces, ¡a escribir se ha dicho!

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Travesía Ghibli #1: “Nausicaä del Valle del Viento”

A la hora de ver anime, muchos nos fijamos en el estudio que se encarga de animarlo. El staff de cada uno le da una impronta a las obras que pueden realzarla… o arruinarla. Madhouse, Bones, Gainax, Production I. G, entre otros son nombres que han hecho historia en la animación japonesa desde hace años, produciendo series, películas y OVAs inolvidables. Cualquier otaku que se precie le da importancia a la hora de ver un estreno a los encargados de darle vida a la historia, teniendo sus favoritos y algunos que no le terminan de convencer.

Pero vayámonos atrás en el tiempo, cuando Nippon Animation era el estudio que con su World Masterpiece Theater exportaba series basadas en clásicos de la literatura a Occidente. Detrás de Heidi, Marco y Ana de las Tejas Verdes estaban Hayao Miyazaki e Isao Takahata, que luego de colaborar anteriormente en Las aventuras de Horus, Príncipe del Sol (1968), forjaron una amistad y un equipo que más tarde los llevaría a crear el estudio Ghibli; ¿necesito contar el resto? Es un ícono de Japón, y acerca sus largometrajes incluso a audiencias no interesadas en los dibujos nipones. Clásicos de la animación, desde El viaje de Chihiro, Mi vecino Totoro o La tumba de las luciérnagas fueron concebidos aquí, y son obras que cualquiera que adore el anime (o incluso el cine) debería de ver.

El problema es justamente ese. Hay películas del estudio que en mi vida he visto, y hace poco he descubierto que no soy la única. Dariijosanatus (o Froaude) del blog Cuatro Torbellinos Parlantes, no ha visto ni una película del estudio. Como era algo que teníamos que resolver para limpiar nuestro nombre, venimos a comentar todos los films de la casa de Totoro, no sólo para disfrutar de sus producciones por primera vez, sino para animar a los que están en nuestra situación a unirse y presenciar los mundos creados por Miyazaki y compañía con nosotros.

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Vamos a empezar por una cinta de 1984, estrenada un año antes de la fundación de Ghibli, pero que fue necesaria para que el mismo llegara a existir, contando con el staff que luego lo integraría. El mismo estudio lo considera como parte de su filmografía, y los encargados de licenciar sus trabajos la incluyen al catálogo; así que era preciso empezar por aquí.

La caída de una civilización industrializada de hace mil años llenó la tierra de óxido y fragmentos de cerámica, que creó un bosque que se extiende por un páramo inmenso dentro del planeta y se encuentra lleno de hongos denominado ‘Fukai’, que desprenden esporas y emana un miasma que son mortales para la vida humana.

Nausicaä es la princesa de El Valle del Viento, uno de los pocos asentamientos humanos que han sobrevivido a lo largo de los siglos, viviendo en armonía y paz con la comunidad. Es una chica aventurera y sensible que tiene la capacidad de calmar a los Ohms, criaturas gigantescas con aspecto de insecto.

Este equilibrio se rompe con la llegada del reino de Tolmekia, liderado por la princesa Kushana, con un aspecto imponente y ambiciosa, que invadirá el pueblo de Nausicaä con un determinado fin.

Darijosanatus: Esta bloguera, Faelyan, cuando se embala, coge la velocidad y altitud de una ave, es imposible de alcanzar. Yo soy de ciencias, y aunque ésto no quiere decir que mi habilidad para expresarme por escrito no sea mala, creo que es obvio que no tengo la capacidad de escritura que puedan tener otros blogueros, sean las razones que sean, o quizás mi modo de escribir sea diferente a lo de los demás, lo cual puede crear bajo mi punto de vista una entrada bastante interesante y llena de ideas o un desastre, por la mala coordinación de ambos, mal entendimiento o lo que sea.

Como Faelyan dijo, es la primera película del ‘Studio Ghibli’ que veo, e incluso ni se considera oficial dentro del mismo estudio, pero puedo decir que he visto una película ya dirigida por Hayao Miyazaki, cuyas impresiones dejaré y/o dejaremos en segundo plano para más adelante. Siempre he oído a este nombre en la industria del anime, por sus películas, además del estudio de animación, yendo ambos nombres unidos, incluso se paró la producción del propio estudio por la retirada de Miyazaki según he leído y tal, pero este hombre es esa clase de persona, que en mi opinión, morirá mientras esté rodando una película, como muchos otros directores de cine me supongo u otro tipo de artistas.

Dejándonos de presentaciones, la historia nos introduce a una sociedad post-apocalíptica, con una tecnología más avanzada a la nuestra actual, debido a la caída de una gran civilización industrial que provocó graves consecuencias, dejando el denominado ‘Fukai’ que ocupa gran parte del planeta, una niebla espesa que es mortal para los humanos sin las debidas protecciones y que suele estar custodiada por ‘ohmus’, insectos gigantes que también son peligrosos para la propia supervivencia humana, sobre todo cuando son agresivos.

Las pequeñas poblaciones humanas que sobreviven en zonas donde el ‘Fukai’ no llegó a extenderse, viven con sus recursos, aunque realizando incursiones en este territorio, como la propia protagonista que da el nombre a la película y al manga en el que se basa, Nausicaä, princesa de ‘’El Valle del Viento’’ que recolecta recursos de siglos pasados que son de utilidad para sus habitantes.

Faelyan y yo, ella primero a mí, me comentó que el manga de Hayao Miyazaki, de la que se adaptó la película, ha de ser más extenso y que por ello algunas partes de la película puedan verse más apresuradas o mismamente recortadas, pero no es de esa manera; la película fue creada cuando el manga llevaba solamente 2 volúmenes publicados y terminó de publicarse en el año 1994, con un total de 7 volúmenes. Según he leído, el manga trata los temas que se dan en la película de una manera mucho más extensa, más profunda, con temas medioambientales más desarrollados y un mundo más desarrollado que el que hemos visto nosotros. Tuvo varios parones el manga por las diversas películas que dirigió o ayudó en parte estando en ‘Studio Ghibli’, por lo que la propia visión de Miyazaki cambió a lo largo de los años, así como sus ideas, pudiendo ser quizás el final del manga algo muy distinto a lo que nos encontramos en esta película, pero será algo que no profundizaremos demasiado, aunque si queréis ver más de este mundo o ver el propio desarrollo del manga, es muy recomendable que se lea el mismo. Yo quizás lo haga y puede que haga algo para mi blog o por dónde sea para el manga, pero no prometo nada.

La trama de la película puede ser un ejemplo de asignatura de lengua en la escuela o instituto de cómo realizar la introducción, el nudo y desenlace de una película. Es muy simple y no necesita de giros de guión inesperados, flashbacks o escenas colocadas de manera inteligente, aunque el primer recurso se usa, pero simplemente para describir la historia del propio personaje y algún suceso pasado. Rápidamente se va hacia el tiempo presente para seguir contándote la historia.

¿Esto que quiere decir? Que Hayao Miyazaki es un vago de manual… No, es broma, lo que quiero decir es que con toda la simplicidad con la que narra la historia de Nausicaä, su pueblo y el mundo que le rodea, por la propia calidad de las ideas, la fluidez con la que van pasando los acontecimientos, acompañados de una muy buena banda sonora y unos diseños gráficos que son alucinantes para la época en la que se dibujó y animó, es genial y te hace seguir viéndola desde el inicio hasta el final con ganas.

Esta obra tomó influencia de grandes clásicos, como son El Señor de los Anillos de Tolkien, la saga Terramar de la autora Ursula K. Le Guin o Anochecer de Isaac Asimov, pero este último más bien para el manga. El propio nombre de Nausicaä es tomado por La Odisea de Homero e incluso como dato muy curioso y muy cercano a mí por lo que estudié (Ciencias Ambientales) según he leído, a Miyazaki el desastre de la Bahía Minamata, que ocurrió por el vertido de aguas contaminadas, de altas concentraciones de mercurio, por fábricas y que provocó víctimas, no por la toma de la propia agua de la bahía, si no por la propia ingesta de peces y bivalvos (almejas) que son los que acumulan mayores concentraciones de mercurio (fenómeno de bioacumulación), con el que se inspiró para crear ese mundo tan tóxico de la película, el ‘Fukai’.

Incidiendo en el detalle medioambiental, hay un concepto que encontramos investigando un poco sobre el film, o más bien de la obra que ha ido realizando Hayao Miyazaki a lo largo del tiempo, lo cual no puedo aseverar porque no he visto más películas de él que ésta, que es el denominado ‘Animismo’, una creencia religiosa que se puede englobar dentro de una corriente filosófica o forma de pensar. Éste se define como la idea de que la propia naturaleza y/o propios objetos, tipo amuletos y demás, tienen consciencia propia y pueden actuar por su voluntad. En esta película, más bien se centraría en que los elementos naturales, ya sean las rocas, el agua o los propios ohmus poseen esta capacidad, que se puede observar bajo la perspectiva de la propia protagonista, Nausicaä, que posteriormente Faelyan describe brevemente su forma de actuar y la enorme sensibilidad que siente, tanto a las personas como a la propia naturaleza.

Es más, la película comienza con una recomendación de la WWF, el Fondo Mundial para la Naturaleza, lo cual deja ver o aclara aún más el mensaje que tiene la historia, pudiendo llegar a tener un objetivo de concienciar a los que vean la obra o de mostrar el importante tema naturalista que contiene la misma.

Faelyan: Como dice Darío, Miyazaki se ha inspirado en clásicos de la literatura para crear el mundo de Nausicaä del Valle del Viento. Crea así un universo evidentemente más amplio de lo que vemos en la cinta; que si se hubiera estrenado en la actualidad podría haberse vuelto saga de éxito fácilmente. Para lo que tenemos, no puedo evitar que la narrativa de ésta me recuerde a otro clásico animado de los ochenta: Akira, que usa más la baza tecnológica y su trama no tiene mucho que ver, pero que tienen tanto para contar que en un primer visionado uno se puede sentir abrumado de tanta información que te cuentan en cada escena, pero está mejor manejado que en otros casos, con escenas más pausadas que permiten seguir el ritmo. La segunda película que dirigió Miyazaki es totalmente disfrutable para todos los públicos. Cargada de épica, momentos más experimentales y un mensaje que no es pura moral ni pretende ser aleccionadora, esta obra resume muy bien lo que se puede ver en la obra de su director: la belleza de la naturaleza, con esos prados verdes y los cielos tan azules, la representación del viento, su pasión por la aeronáutica y el vuelo, protagonistas femeninas llenas de fuerza y carisma, además del uso de una tecnología que no parece de una época en particular. Es una excelente introducción a todo lo que a uno le viene a la cabeza cuando piensa en Miyazaki.

Es un relato que permanece vigente, pues no se trata precisamente de el humano contra la naturaleza, sino de los propios humanos y su tendencia a temer a lo desconocido, pelearse entre ellos y repetir errores del pasado, en este caso relacionado al descuido que hicimos y todavía hacemos del mundo que habitamos. También se centra en el equilibrio y la empatía como forma de resolver la injusticia, pues los humanos deben sufrir como los insectos para poder redimirse y ser perdonados para cambiar la situación.

Así como se nota la dificultad de adaptar una historia inacabada en un largometraje, los espectadores nos quedaremos con las ganas de conocer mejor a los personajes, que están bien planteados. Ninguno es realmente malvado, ya que sus motivaciones y conflictos son entendibles. Sin embargo, Kushana como némesis del pensamiento de Nausicaä queda bastante abandonada, así como Asbel, que me identifiqué mucho con su perspectiva.

     

Pero hablemos de la más importante, la princesa que da título al film. Cuando comentaba con Darío la película el me dijo algo que me dejó pensativa. Le daba la impresión de que Nausicaä era tal vez demasiado perfecta, tan valiente, idealista y heroica. Puede ser que sea un personaje que está diseñado para ser un modelo a seguir; sin embargo, también es bastante incomprendida a lo largo de la película. Adora la vida natural, y puede hablar de los ohmu y el fukai sin que nadie intente entenderla. Los personajes de otras ciudades, e incluso la gente del Valle del Viento – que la adoran por ser su princesa – en ocasiones no saben como tomársela. Lo realmente admirable de ella es que a pesar de no poder compartir con nadie esa visión que tiene del mundo realmente se esfuerza para que haya paz en ambas especies. Siempre hace algo, resolviendo problemas constantemente, a veces dejándose llevar fuertemente por sus emociones. Tampoco es completamente pacifista, pues usa notablemente la violencia ante un hecho que le afecta, cosa que no deja de hacerle sentir culpabilidad y, aunque llore seguido por ver tanto sufrimiento, está muy lejos de ser parecida a los personajes femeninos a los que estamos acostumbrados, que van a la lágrima fácil o pasan la mitad de la trama protestando sin tomar partido en lo que les rodea, lo que demuestra que el film no ha envejecido después de más de treinta años.

Sin lugar a dudas el aspecto audiovisual es algo por lo que también es imprescindible ver esta obra. A pesar de que no tenga una animación tan fluida como las películas ya producidas por el estudio, las escenas de vuelo siguen siendo increíbles, y el detalle de los fondos, de colores suaves, es impresionante. Se aprecia el trabajo duro que hay sobre todo en el clímax, con todo lo que sucede en el mismo. Todo está realizado en forma tradicional, y no deja indiferente el esfuerzo puesto, dada nuestra época, en la que fácilmente se recurre al uso de CGI para fondos y demás.

Asimismo, es un largomentraje en el que no sólo trabajaron futuros integrantes clave de Ghibli, sino que participaron como animadores figuras tan reconocidas como Hideaki Anno, trabajando en la escena del Dios Guerrero.

Algo a destacar es el diseño de los ohmus y de las naves usadas por los humanos, similares a los insectos (ya que no existen aves en este mundo). Nuevamente se nota la pasión del director por la aeronáutica, y es algo que le aporta cierta identidad a la obra.

Con los años, las remasterizaciones del filme han distorsionado los colores en ciertas escenas, por lo que, en la versión que hemos visto, parecía que al comienzo Nausicaä no llevaba pantalones. Nos ha distraído un poco, a decir verdad, durante los primeros minutos. Luego, investigando, nos dimos cuenta de que era un problema de la reedición. Lo mencionamos para avisar a los que les llegue a pasar lo mismo cuando disfruten de la película.

Luego está la banda sonora, que se trata de la primera colaboración de Joe Hisaishi con Miyazaki. Me costó reconocer que era un trabajo suyo, pues no adoptará aquí sus armonías características. Con canciones llenas de épica, toques medievales y ritmos electrónicos totalmente ochenteros (que funcionan extremadamente bien como parte de la ambientación post-apocalíptica) es un soundtrack completo, con un tema principal memorable. A su vez el requiem se ha convertido con los años en parte de numerosos memes, siendo una mezcla curiosa entre perturbadora y encantadora.

Darijosanatus: Como primera película ghibliana que veo, me resulta bastante complicado decir algo al respecto de forma personal, más que nada por la cantidad de fans que hay de sus películas y que pueden saber mucho más que yo. Ambos coincidimos en que es una película de animación japonesa que cualquier otaku que se precie debería ver, le guste más o menos, y es una recomendación tanto como película en sí como para conocer más del universo creado por Miyazaki y su estudio de animación.

En mi opinión, y a decepción de los más fans, Nausicaä del Valle del Viento no me ha podido llegar tanto como a ellos, más bien por la simpleza de los personajes, con los cuales no logro empatizar, salvo con Nausicaä un poco, pero igualmente es un personaje que parece más un ideal que una persona de verdad, de ahí que no logro identificarme con ella como con personajes de otras obras, que son más humanos, de los cuales puedo decir ejemplos a patadas, como Kenzo Tenma de Monster, Yang Wenli de Legend of Galactic Heroes, o algunos más conocidos como pueden ser Luffy de One Piece o Izuku Midoriya de Boku no Hero Academia.

En contraparte, y por eso seguiré viendo más de la filmografía de ‘Studio Ghibli’, su universo junto a las ideas que propone y la narración tan amena y fluida que se da, me han gustado, porque no llega a ser, al menos en este caso, una historia rocambolesca ni incoherente de guión con lo que quiere contar el propio autor de la obra. Es una historia muy bien estructurada, narrada y que no se te llega a ser pesada en ningún momento, por lo que de mi parte os animo a que la veáis para que le déis una oportunidad a toda su filmografía.

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Quizás conforme vaya viendo más empiece a coger un gusto mayor por las películas, y por esta misma, pero por el momento no me puedo declarar fan de ‘Studio Ghibli’.

Y para terminar, ya lo dije en parte, su banda sonora junto a su diseño gráfico son geniales, en serio, nos ha costado elegir imágenes para añadir a la propia reseña porque es que de verdad, se puede hacer captura de pantalla a cualquier paisaje que veas dentro de la propia película. La banda sonora la escuché ayer por la noche mientras discutíamos o conversábamos que queda más bonito con Faelyan, y es preciosa también.

Una obra totalmente recomendable, pero quizás a mí los mundos de ciencia ficción y fantasía no me llegan a gustar, casi ninguno, así que no quiero que mi opinión os coarte a la hora de ver esta película porque es muy buena.

Faelyan: Concuerdo en la recomendación de Darío, es una historia sólida que merece al menos una oportunidad, aunque su protagonista se coma al resto en pantalla. Así como expresé antes, a mis ojos es una excelente heroína, totalmente entretenida. Plantea un mundo fascinante en el que queremos saber lo que va a pasar y en el que nos vemos inducidos por un ritmo estable y unos diseños maravillosos. Es una obra esencial para conocer a Miyazaki en estado puro, con toques de la época que la vuelven irresistible. Me ha sorprendido gratamente.

Y esas fueron nuestras impresiones de la primera película en esta travesía sobre las películas de Ghibli, que recién comienza. Próximamente comentaremos El castillo en el cielo en el blog de Darijosanatus, Cuatro Torbellinos Parlantes, que deberían revisar. Esperamos que hayan disfrutado leyendo tanto como nosotros escribiendo y esperamos que nos cuenten su opinión de ésta y las demás cintas. Hasta entonces, ¡a ver anime se ha dicho!

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Mix de abril, mayo y junio 2018

Parecería que se ha vuelto costumbre que en este blog haya meses enteros sin entradas que coinciden con exámenes por rendir. Supongo que es parte de acostumbrarse a nuevas rutinas pero no importa, porque me vuelvo con un triplete. Para compensar esta ausencia trimestral traigo, como en cualquier mix, un montón de cosas que vi, leí o escuché entre libros de texto y el otoño sureño. No hay tantas cosas como si fueran tres meses de vacaciones, claro está. Pero hay aquí ciertas obras que me han encantado y que ya están entre mis favoritas.

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Perfectos desconocidos

2017| Álex de la Iglesia | Comedia, remake | 96 min. | ★★★

El primer film que veo del cineasta español Álex de la Iglesia y dudo que sea el último, a pesar de que no me haya parecido una comedia redonda. Basada en la cinta homónima italiana, la historia se desarrolla en una cena de amigos que deciden poner todos sus teléfonos sobre la mesa y compartir con todos cada mensaje o llamada que les llegue. La trama invita a ver cómo las cosas se desmadran cada vez más, con los secretos desvelándose y los personajes dudando cada vez más del otro mientras que intentan ellos mismos no quedar al descubierto. Los primeros dos actos van in crescendo en los que las risas aumentan hasta que, después del frenesí de complicaciones, todo lo construído se cae, reemplazando la comedia negra por un intento de drama que no termina de funcionar, sumado a una conclusión que da la impresión de que algo no cierra bien en la ecuación. En parte porque cuesta empatizar con personajes que se presentan como gente muy particular, por momentos desquiciada y a su vez porque se le ven los hilos en varias ocasiones. Un tanto predecible con un tercer acto poco convincente, pero aún así un retrato interesante de esta época además de sumamente entretenida.

James Acaster: Repertoire

2018 | Comedia, stand-up | 4 episodios | Netflix | ★★★1/2

Sucede seguido que, en lugar de ponerme lo que tengo en la lista de mi cuenta de Netflix, exploro el catálogo a ver si me encuentro con alguna joya inesperada o añaden series y películas que me encantan. A comienzos de abril, se estrenó en la plataforma un especial de stand-up de cuatro capítulos a cargo del humorista británico James Acaster. Al ser producción originial de los mismos, anuncios estaban desperdigados por todas partes, por lo que llamó ligeramente mi atención, a pesar de que a priori el trailer no me pareció tan bueno y que dentro de la comedia no suelo preferir el stand-up. 

Sin embargo, una vez vista la primera parte no podía parar, y de hecho he repetido mis partes favoritas. Acaster hace un hilo un tanto peculiar de historias surrealistas y bizarras propias del mejor humor británico, narradas de forma interesante e inesperada por momentos. Conecta chistes que ya usó en otros trabajos con nuevos y construye cuatro capítulos sólidos, lo cual es algo a destacar en un género que a veces queda simplemente en una sumatoria de anécdotas que buscan simplemente la complicidad del público; o al menos desde mi punto de vista. Tanto si te gusta el stand-up como si no, te recomiendo mucho este especial con un giro fresco al género de la mano de un personaje estrambótico e hilarante.

La vida de Brian

1979 | Terry Jones | Comedia | 1h 34min | ★★★★★

Ya que hablamos de humor británico, la plataforma de streaming incorporó a su catálogo en mayo todas las películas y la serie de televisión de Monthy Python, considerados los Beatles de la comedia y de gran influencia en este ámbito.

Hacía pocos años supe de su existencia cuando por televisión vi una escena de La vida de Brian, un film que nos cuenta los infortunios de un hombre que nació el mismo día que Jesucristo y es tratado como Mesías por error. En su momento no pude terminarla, y aprovechando su reciente disponibilidad en Netflix, decidí verla por fin.

No tengo mucho más que añadir que la mayoría no haya dicho ya sobre esta película. Es una obra maestra con todas las letras. Satiriza un montón de aspectos de las sociedades occidentales, hace reflexionar y prácticamente todas sus escenas son icónicas, memorables, repetibles y citables en cualquier conversación. Es fascinante ver la cantidad de cosas que contiúan sucediendo o que tienen incluso más gracia teniendo en cuenta lo que sucede en la actualidad, permanece totalmente vigente. Si no la has visto no sé qué estás haciendo en este momento, porque es muy fácil de encontrar siendo un clásico, las carcajadas están garantizadas. Seguramente vea el resto de películas de ellos, y ya estoy disfrutando de su programa Monthy Python’s Flying Circus.

Merlí (sólo primera temporada)

2015 | Héctor Lozano | Drama | 13 episodios | ★★1/2

Las series españolas están causando un gran revuelo en Latinoamérica. Todo el mundo imita el acento, las calles comerciales se llenan de trajes de La Casa de Papel, empiezan a hablar de historia del país ibérico con El Ministerio del Tiempo y debaten sobre educación chapuceando catalán con Merlí.

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Después de tanta referencia y recomendaciones esperaba mucho más de lo que obtuve. El profesor de filosofía tiene cierto encanto en su descaro, claro está, pero lo que promete ser una premisa que ponga en cuestión el sistema educativo, el rol del docente y sirva como medio divulgador de la misma, se queda en otra serie adolescente del montón. Da más centralidad a los problemas de los chicos, los líos de Merlí con los demás adultos y no pasa de ahí. Todos los alumnos son estereotipos andantes que usan sus vocablos juveniles y se la pasan bebiendo, teniendo sexo y lidiando con sus padres. Seguramente varios se puedan sentir identificados con los ellos, pero no es mi caso. Creo que a este tipo de enfoques les falta algo de diversidad y de sustancia.

Por otra parte los guionistas de esta serie adoran a su protagonista tanto que no sólo hacen que el desarrollo de la trama le de la razón constantemente, sino que nunca sufre consecuencias cuando se equivoca. Tratandose de una serie “de divulgación filosófica” que propone a los jóvenes una forma más crítica de ver el mundo eso es un mal signo.

Tiene sus buenos momentos y un final logrado, pero no creo que con eso me alcance para querer ver sus otras dos temporadas.

The Story of Diana

2017 | Rebecca Gitlitz | Documental, biografía | 4h | ★★★1/2

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En 2017 se cumplieron veinte años de la muere de Diana Spencer y, como es de esperarse, gran cantidad de documentales fueron creados para conmemorar y analizar desde una retrospectiva más contundente la historia y el impacto que tuvo en el Reino Unido y en el mundo el “cuento de hadas” que se tornó en tragedia de la Princesa de Gales. Habiendo visto una gran cantidad de programas y películas sobre ella dado el interés de mi madre, que era adolescente cuando sucedió la famosa boda real, puedo decir que dentro de todo ese material éste documental dividido en dos partes es de lo mejor que se puede ver sobre el tema.

Ponen sobre la mesa las numerosas aristas de Lady Di y todo lo que la rodeó desde su exposición al público. El manejo que tuvo de su imagen, su relación con Carlos, la dinámica con los medios de comunicación, el legado que dejó en la Corona británica y en las celebridades en general, entre otros puntos de su historia son desarrollados. Con la participación de su hermano, personas que trabajaron en los tabloides en su momento, gente del seno de la monarquía y otros participantes que de alguna forma en los sucesos contados aportan sus perspectivas que, sumadas a una buena edición, forman dos largometrajes que valen mucho la pena; más allá de que te interese o no saber sobre la vida de “la princesa del pueblo” o los escándalos de la monarquía, es un material que despierta reflexiones acerca del cuarto poder, dejando la puerta abierta a pensar en nuestros tiempos en comparación al panorama hace dos décadas.

27: Gone Too Soon

2018 | Simon Napier-Bell | Documental, música | 1h 30min | ★★

Mi fascinación creciente por los documentales es cada vez más notoria en el blog y en mi cuenta de Twitter. Se trata de una forma muy entretenida de aprender y a pesar de tener sus métodos deja cierto margen a la creatividad de sus desarrolladores. Al ver el ingreso al catálogo de Netflix de uno dedicado al asunto a veces místico y a otras amarillista como el club de los 27, me preguntaba cómo lo podían abordar.

Francamente no aporta nada, se basa en segmentos con pequeñas biografías de los “miembros” e intentan conectar esas historias con los vaivenes de la industria musical y la droga, cosa que ya se encuentra muy extendida en internet y otros trabajos similares. Es decente para el que no conoce nada sobre el emblemático grupo de músicos, pero no destaca en nada.

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Songs Of Faith And Devotion

1993 | Depeche Mode | Mute/ Reprise Records | spotify | ★★★★

Desde hace bastante tiempo que identifico cada año de mi vida con un músico. Por más variedad de artistas que escuche, hay uno que descubro y que durante doce meses es lo que más suena en mis auriculares. Voy descomponiendo sus sonidos, recorriendo su discografía, a la vez que me acompañan sus composiciones en todos los eventos del año, a modo de banda sonora. El pasado 2017 fue atravesado por la discografía de Arcade Fire, que probablemente termine escribiendo sobre ellos en un futuro. Actualmente, fui desplazando a los canadienses (sin dejar de tararear sus temazos, por supuesto; los artistas que marcaron años anteriores no son borrados de mis listas de reproducción bajo ningún concepto) por los hits de la banda inglesa Depeche Mode, que muchos conocerán por sus padres y otros tantos por su juventud. Estrellas del sintetizador a lo largo de la década de los ochenta, los de Sussex siguen en el presente grabando discos y haciendo giras, aunque nunca con la relevancia que tuvieron hace treinta años. En gran parte es por su estancamiento en cuanto a innovación con la música electrónica, pues se podría decir que desde la retirada de Alan Wilder el sonido fue cada vez más formulario. Aunque esa cuestión no es lo que importa en este mix.

No quiero incurrir en la historia de la banda, aunque tiene bastante importancia a la hora de hablar de su octavo álbum de estudio. Como decía antes, en los ochenta fueron grandes exponentes de la música electrónica, y su carrera estaba en la cima con Violator (1990), donde están sus singles más conocidos por el público general. Era a lo que parecía estar destinado a ser desde que se fue Vince Clarke, nada más sacar el primer disco.

Pero vamos al punto. Después de tal triunfo mundial, había mucha expectativa con el próximo trabajo de los ingleses, y muchos se decepcionaron cuando en 1993 sale a la luz Songs of Faith and Devotion, que se alejaba bastante del sonido que fueron perfeccionando desde que comenzaron, con muchos toques de gospel, blues y hasta el grunge. Aquí apostaron por lo analógico, incorporando batería, guitarras como en Violator y coros de gran potencia. Sin embargo, es un gran muestrario de las composiciones de Martin Gore, con las temáticas en las que brilla. Sexo, amor, pecados, todo eso está aquí – sobre todo los asuntos religiosos, que son centrales – con la mejor interpretación vocal que Dave Gahan haya hecho. Son canciones muy sentidas teniendo en cuenta que el cantante estaba casi al borde de la muerte.

Así como en su momento fue polémico entre los fans o incluso la crítica, con el tiempo fue siendo más reconocido, incluso es considerado el último gran disco de la banda, después del cual Wilder no participó más. De apuesta arriesgada, en un momento en el que el grupo casi se pierde por completo entre drogas, alcohol y disputas; Songs of Faith and Devotion no es sólo un imprescindible de Depeche Mode (que es ideal para conocer algo del grupo si no te gustan los sintetizadores), también de la década de los noventa.

 

Dummy

1994 | Portishead | Go Beat | spotify | ★★★★1/2

Pasamos de un gran disco noventero a otro.

Estos meses donde vivo fueron muy lluviosos y grises. Sobre todo en mayo, día tras día había una atmósfera calmada, en ocasiones extenuante, que suele ir acompañada de películas animadas o música que vaya en consonancia con el ambiente. Ahí es donde entra Portishead, una banda que hacía tiempo me decepcionó por no resultar ser lo que esperaba por mi desconocimiento del trip hop. Sin embargo, cuando ví que en Versus, un programa radiofónico que se ha vuelto un indispensable cada miércoles, iban a enfrentar su Dummy contra Heaven or Las Vegas, de Cocteau Twins (escucha ese combate aquí) me decidí a darle otra oportunidad al grupo de Bristol. No pude haberme econtrado con un disco que más adecuado para el momento.

Con su beat que alterna entre lo puramente urbano y lo sofisticado, sumado al timbre delicado y melancólico de Beth Gibbons, el tono del álbum te inserta en una atmósfera oscura, aterciopelada y con la clase de un soundtrack refinado. Junta elementos que a primeras no parecerían quedar tan bien juntos y, pese a ser ya muy aclamado, sigue sorprendiendo. Una gran forma de descubrir el género.


Éstas fueron las cosas que, para bien o para mal, destacaron en los últimos meses de pausa en el blog. Menciono también a la película Sing Street, un musical del 2016 que me fascinó, y que si no está en esta entrada es porque ya hablé de sobra en twitter acerca de ella, además de la reseña que hice en mi cuenta de Letterboxd, que voy a ir actualizando al igual que este espacio.

 

Y ustedes, ¿qué cosas pueden recomendar que hayan descubierto hace poco? ¿Conocían alguna de las de este mix? Como siempre los comentarios son más que bienvenidos.