“La leyenda de Sleepy Hollow”, terror a la Disney.

Octubre está a días de finalizar, y eso sólo puede significar una cosa. La festividad más terrorífica del año está a la vuelta de la esquina. Más allá de sus detractores, los que ya la incorporamos adoptamos nuestras costumbres para la noche de brujas: desde disfraces hasta la decoración de calabazas.

d36a56b5af1497d0d66f5104a0cecc09Si siguen el blog hace un tiempo, sabrán que esta bitácora también celebra Halloween y, dada la naturaleza cobardica de su autora, difícilmente se hable por aquí de clásicos indiscutibles del terror. Más bien los lectores encontrarán un repertorio de dibujos animados que están relacionados de una forma u otra a la imaginería del evento, que pueden ser disfrutados por todo el mundo sin perjudicar sus horas de sueño.

¿Significa eso que la animación no puede ser perturbadora y espeluznante? Para nada. Desde que soy niña he visto gran cantidad de escenas que se me han quedado grabadas de lo aterradoras que me resultaron. Sin lugar a dudas, hay obras que pueden estremecernos tanto como los actores de carne y hueso. Aunque tampoco me quiero adentrar por esos lares, por lo que este año vuelvo a traer cortos y largometrajes que asustan en mayor o menor medida, pero que de todas maneras deberían considerarse para (re)descubrir en estas fechas.


Un gran exponente de esta combinación de risas y sustos es La leyenda de Sleepy Hollow (1949). El relato homónimo escrito por Washington Irving de 1820 es un auténtico referente de la literatura estadounidense, que ha inspirado gran cantidad de adaptaciones a lo largo de los años. Muchos conocemos la versión que en 1999 dirigió otro gran nombre asociado a Halloween: Tim Burton. Cinco décadas antes, Walt Disney sacó su última “película-paquete” compuesta de dos cortos basados en grandes obras literarias: la mencionada comparte metraje con la adaptación de El Viento en los Sauces, que no comentaremos ya que no tiene mucha relación con la víspera de Todos los Santos.

Así pues, damos por inaugurada la Vorágine de Halloween 2018 con un verdadero clásico, que presenta a un personaje mítico del terror con un tinte caricaturesco.

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Ichabod Crane es un profesor que llega al pueblo neoyorquino de Sleepy Hollow a trabajar. Muchos se ríen de él por su aspecto, pero su educación y maneras inspiran respeto y admiración en las damas locales. Su objetivo es conquistar a Katrina Van Tassel, la hija del terrateniente más rico de la región y así gozar de su fortuna. No lo tendrá fácil, pues Fornido Hueso – el tipo más popular del pueblo – quiere también a la joven. Parecería que Ichabod tiene todo bajo control, hasta que en la noche de Halloween se encuentra con el temible jinete sin cabeza del que tanto escuchó hablar.

No me crié con este cortometraje. Jamás apareció en la pantalla del televisor de mi casa, y no llegó a mis manos el VHS de la cinta de la que proviene, como sí sucedió con gran cantidad de clásicos de la casa del ratón. Así que es la primera vez que veo esto y me ha resultado un soplo de aire fresco. Hace mucho tiempo no disfruto de un cartoon tradicional y de sus cualidades que han erosionado las nuevas técnicas de animación predominantes.

El Sleepy Hollow de Disney es un producto de sus tiempos: una comedia romántica sin diálogo cuya gran baza es el uso de slapstick a lo loco, personajes caricaturescos y sumamente expresivos además de una narración cargada de ironía con las voces de Bing Crosby en la VO y Germán “Tin Tan” Valdés en el doblaje (ambas excelentes y exquisitas). Y si todo eso no basta para encasillarla automáticamente entre los lugares comunes de su época, basta con escuchar cualquiera de las canciones que contiene para notarlo.

Teniendo en cuenta lo que asociamos a las producciones de la compañía, ésta historia no nos presenta personajes agradables o mínimamente queribles. Ichabod fantasea con la muerte del señor Van Tassel para obtener dinero y comodidades, Fornido Hueso es superficial y Katrina simplemente quiere tener a todos los hombres del pueblo a sus pies para enfurecer al anterior. Lejos de ser un problema, es el motor cómico de su desarrollo.

También están esos reconocidos quince minutos finales en los que la trama da un vuelco y se torna oscura, sin abandonar su carácter burlón. Y no es de extrañar que sea el fragmento que se lleva los aplausos. Sin desmerecer el resto del corto, es el clímax el que despliega más creatividad artística con sus fondos, animación y efectos de sonido que beben de creaciones previas de la productora como la mismísima Blancanieves y los Siete Enanitos y El Viejo Molino (ambos de 1937). Además de generar la representación más icónica del Jinete sin Cabeza, combinándo su imagen amenazadora con el aterrorizado Ichabod. El contraste que supone ver a éstos dos en el bosque representa la combinación de sustos y risas que constituye esta obra. Sencillamente inolvidable.

Y poco más queda por añadir, pues contando con la duración justa esta es una de las adaptaciones más fieles al texto. Enmarcado en una misteriosa biblioteca con otro narrador enigmático que aporta a la atmósfera ideal para la noche de muertos. Divertido de principio a fin tanto para adultos como para niños algo mayores, no puedo dejar de recomendárselo; incluso si no son fans de Disney.

 

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Travesía Ghibli #3: “Mi Vecino Totoro”

Hace unas semanas hemos comenzado este recorrido por la filmografía del estudio Ghibli con Darijosanatus de Cuatro Torbellinos Parlantes. Comentamos dos filmes dirigidos por Miyazaki, con una historia fantástica en mundos absorbentes: Nausicaä del Valle en el Viento (1984) en este espacio, y El Castillo en el Cielo (1986) en el blog de mi acompañante en esta aventura. Ambas películas nos encantaron, y no podemos dejar de recomendarlas como cintas que te introducen al cine del aclamado director por la puerta grande. Verdaderos clásicos.

Sin embargo, ahora toca la primera gran cinta del estudio y del cineasta en cuanto a popularidad al menos, pues el espíritu del bosque – que según Miyazaki en realidad es un animal – llamado Totoro está en todas partes, siendo el principal ícono de Ghibli y un mega objeto de todo tipo de merchandising. Tratamos sin duda con un peso pesado de la animación mundial, y no va a ser tarea fácil.

Tres años atrás yo lo había visto, sin entender el motivo por el que éste gusta tanto. Darío experimenta esta historia por primera vez, así como con las demás obras producidas en Ghibli. ¿Qué impresiones nos ha dejado una película tan reconocida? Acompáñanos en esta tercera entrega de la Travesía para saberlo.


En los años 50, una familia japonesa se traslada al campo. Las dos hijas, Satsuki y Mei, entablan amistad con Totoro, un espíritu del bosque. El padre es un profesor universitario que estimula la imaginación de sus hijas relatándoles fábulas e historias mágicas sobre duendes, fantasmas y espíritus protectores de los hogares, mientras la madre se encuentra enferma en el hospital.

Fuente: Filmaffinity

Darijosanatus: No sé con qué palabras empezar para comentar este film. Siento por mi parte que lo que digamos aquí ya se ha dicho en las miles de reseñas, reviews o análisis que se han hecho sobre nuestro tan querido Totoro, película que como dice Faelyan, disfrutamos ambos de la misma manera salvo quizás pequeñas diferencias o en la propia intensidad de dicha emoción.

A Hayao Miyazaki le das un tomate que está cortado por la mitad de hace varios días y una lechuga pocha y te prepara la mejor ensalada que hayas podido probar en años, cómo que si le das un buen paquete de arroz de gran calidad junto a pimientos y demás verduras para realizar el denominado refrito, más pollo o lo que le quieras añadir al propio plato de arroz, y te realiza una paella genial, que no se te olvida en la vida que la has probado. Tiene unos aliños especiales o manera de cocinar que hace que, pese a la antigüedad o frescura y calidad de sus ingredientes logra unos resultados fantásticos e inmejorables. ¿Cuál es su receta para conseguir tremendos platos? Sólo lo sabe él y parte de su equipo de producción, nosotros sólo lo podemos intuir levemente pero sabemos que tienen algo de especial esas comidas tan ricas que nos hace.

De parte nuestra, vamos a intentar descubrir cuáles son las proporciones y los tipos de ingredientes que usa en Mi Vecino Totoro, la cantidad de aceite y vinagre que le echa, el tiempo que lo deja en reposo, si lo mete en el horno o en algún electrodoméstico que nosotros, o yo al menos, no tengo, no sé si la autora de este blog lo tiene, pero sí dice que sí seguro que nos engaña.

 

En primer lugar, la estructura de un slice of life que tiene. Este género en el anime se ha ido popularizando en los últimos años, y se define como una historia sencilla, sin una trama compleja pero llena de momentos emotivos, en la que te vas encariñando de los personas, de sus vivencias. Mi Vecino Totoro lo usa a la perfección y de manera muy natural, creando ese pueblo entrañable en plena naturaleza con habitantes completamente agradables y de buen corazón, acompañando a Mei y Satsuki en su día a día.

Por otro lado, y con el toque de ‘animismo’ que hasta ahora he ido viendo a lo largo de las obras de Miyazaki, se encuentra la magia aportada por el denso bosque donde Totoro vive en algún rincón, el cual puede aparecer en el momento que menos te lo esperas, pero eso sí, no todos pueden verlo y si lo intentas buscar probablemente no lo consigas encontrar. Las escenas de Totoro con Mei y Satsuki son esas situaciones fantásticas y excepcionales en las cuales le podemos ver, y sin ellas probablemente no habríamos visto al tan querido icono del ‘Studio Ghibli’ en la película.

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Podemos encontrar esa añoranza a la infancia a lo largo del largometraje, sin necesidad de artífices muy complicados, de manera completamente natural siguiendo el flujo de la propia inmersión dentro de la historia que se nos presenta. Así, y con ayuda un poco de las tan queridas niñas, podemos ver o al menos notar que Totoro existe de verdad.

Esta película consigue que los adultos vuelvan a ser niños por una hora y media, o por momentos al menos, y que los niños disfruten de toda la travesía imaginando a Totoro y creyendo que existe de verdad, que está en algún lugar muy escondido en el bosque más cercano nuestro y que cualquier día puede aparecer ante ellos y ayudarles en lo que necesiten. Una auténtica película familiar que merece mucho la pena de verdad y a la que no le han pasado los años, como suele ser habitual en las obras de Ghibli hasta el momento que yo he visto personalmente. Yo como Fae, me sentí completamente encariñado y deseando vivir en ese pueblo y cuando acabó la película sentí como había que volver de vuelta a la maldita vida adulta.

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Antes de cederle el turno a Fae, cómo no, yo no puedo dejar mi toque ambientólogo sin aparecer. Totoro aparte de ser el icono de ‘Studio Ghibli’ y la extraña criatura que habita en los bosques de esta película o protagonista de la misma, también es una especie animal. Fue descubierta en 2013 en Vietnam por los zoólogos Pavel V. Kvartalnov, Eduard A. Galoyan e Igor V. Palko entre otros, gracias a los datos moleculares y no por morfología, ya que las especies de este gusanito en concreto son muy complicadas de distinguir, y les pusieron el nombre de Totoro, Eoperipatus totoro en concreto se denomina la especie, ya que el gusano (los onícoforos) les recuerda al gatobus que usaba Totoro para desplazarse. Es que hasta en la ciencia, la zoología en concreto, llega la influencia de Miyazaki y sus obras, o más bien, difícil se hace no disfrutar de sus películas y no hacerse fan de ellas.

Faelyan: Previamente mencionaba que hace un par de años vi por primera vez las peripecias de estas hermanitas en su encuentro con Totoro, y francamente no me había gustado. Mi ojo occidental no percibía nada familiar en esta película, los personajes no me atraían y la criatura me parecía más extraña que encantadora. Además, todavía no sabía apreciar las sutilezas de los slice of life o los iyashikei. No necesariamente son géneros en los que se puede encajar a Mi Vecino Totoro, pero sus narrativas no se basan siempre en la clásica estructura de los tres actos, y no siguen los desarrollos a los que estamos acostumbrados en este lado del mundo. Por ello, en esta revisión cambió totalmente mi opinión de esta obra maestra.

La historia es simple, y eso permite que el film brille en lo realmente importante: el cómo se cuenta. Hay una naturalidad, una frescura y una gran personalidad atada a éste, que son los que hacen que sea tan querido por muchos espectadores. Sabe capturar muchas emociones: la nostalgia por esa infancia desenfadada, curiosa y por momentos mágica, sin dejar de lado las problemáticas que pueden surgir en el camino. Cada momento es importante, a pesar de que no tenga gran importancia acordarse el orden de los eventos, ni que los diálogos sean memorables. Es un largometraje que nos toca la fibra sensible de una u otra forma, apelando al medio que tiene a disposición, que es por supuesto la animación, logrando que sintamos gran empatía por los personajes llegando al fin de la cinta.

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Esto se debe en gran parte a que a su vez es una de las películas más personales del director. Basada en gran parte en su estadía en la ciudad de Tokorozawa, ubicada en la prefectura de Saitama, los lugares que recorría Miyazaki en sus paseos lo inspiraron fuertemente para contar esta historia. Asimismo, la madre del director había padecido tuberculosis (enfermedad que tiene la madre de las niñas según la adaptación a novela del film), lo que contribuyó a que las protagonistas fueran niñas, pues hubiera sido muy doloroso para el propio Miyazaki hacer la película si fueran hermanos en su lugar.

giphy5Asimismo, al no recurrir a fuentes como un manga o numerosas referencias a otras obras, como sucedió en las dos películas ya comentadas, la trama y el ritmo se sienten mejor manejados, generando una película sólida, que se valora más con los revisionados (y si no que vean cómo mi perspectiva sobre ésta dio un giro de 180° la segunda vez) además de memorable. Las escenas están desarrolladas de una forma muy cinematográfica, que usa muy bien su medio y que apela a nuestras emociones más primarias. ¿Quién no recuerda ese momentazo tan referenciado y parodiado de la parada del autobús? Esa atención a las pequeñas acciones de cada personaje, las interacciones cotidianas y el maravilloso uso de los silencios es algo que se volvería marca de la casa, y que sin lugar a dudas vuelven especiales a las películas producidas en este estudio. giphy6Ya no necesitan contar una buena historia, o seguir una estructura, sino que con su diseño, sus personajes y unas escenas perfectamente construidas ya se vuelven clásicos, pudiendo cualquiera encontrar algo con lo que enamorarse de sus trabajos.

Luego de este revisionado me queda añadir que no concuerdo con esa postura tan instalada de que en la cinta “no sucede nada”, o que “no es una típica historia”. Por más que tenga escenas con poco diálogo, o preste atención a situaciones habituales en un pueblo rural, Satsuki y Mei sí tienen algo que contar antes de toparse con el espíritu del bosque. Tienen un conflicto con el que lidiar mientras se adaptan a su nuevo hogar. Otro guionista lo hubiera abordado por el drama y la miseria; después de todo, estas niñas tienen a su madre enferma y para colmo su casa nueva se cae a pedazos. Cualquiera estaría tremendamente decaído. Esto es lo que me parece que muchos omiten a la hora de alabar esta cinta: su mensaje tan positivo, vitalista y que deja un impacto a cualquier edad. Las pequeñas con su padre encuentran diversión y momentos para desplegar su imaginación en cada rincón en el pueblo, por lo que el espectador siente una mezcla de nostalgia, entretenimiento, ternura y curiosidad frente al entusiasmo de las protagonistas, motivado por ese enorme… Totoro.

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Aparte del mensaje en sí, es algo a apreciar desde un punto de vista no japonés las decisiones narrativas que se toman aquí. No hay villanos, no hay un conflicto o amenaza en especial, no se intenta esconder a Totoro ni hay un enfrentamiento entre niños y adultos porque estos últimos no les creen. Resulta muy extraño ver esta película sin conocer el estilo del estudio, o siquiera sin estar acostumbrado a las series anime, porque termina sorprendiendo, al ver cómo no van por las tramas a las que estamos acostumbrados con largometrajes para toda la familia. Su desarrollo está basado en situaciones, en sucesos que no están muy condimentados por la tragedia, ni por un tono particular. Es, sencillamente, como la vida misma.


Además del planteamiento y la estructura de la historia, cada vez más alejada de la fórmula de película para toda la familia actual, los personajes constituyen un gran encanto del film. Son muy adorables y a uno le darían ganas de tener vecinos así en su ciudad o pueblo.

El padre es bastante particular a  mis ojos, pues pocas veces he conocido a un progenitor tan alegre, comprensivo e imaginativo como éste. La anciana del pueblo – un factor común en todas las cintas del realizador, al parecer – también es parte de ese reconfort: los adultos no son ni egoístas, ni incomprensivos, sino que son férreos secundarios que respaldan de forma asombrosa todo el tono de la historia. Normalizan y estimulan la fantasía desbordada de las niñas y las acompañan en sus alegrías. Incluso la madre, desde su desafortunada situación, se contagia del optimismo de los demás. Por su parte el nieto de Nanny aporta un elemento cómico bastante ameno, es el típico chico que tiene un crush infantil y que cada momento que aparece sabemos que nos va a hacer reír, incluso cuando no dice una palabra.

Las hermanitas, aún con las diferencias entre generaciones, capturan muy bien la esencia infantil. El encanto de Mei, que puede ser tan ruidosa y exploradora como un niño de su edad suelto en los campos, y la relación tan creíble que tiene con Satsuki hace que hasta nos olvidemos de la existencia de Totoro en numerosas ocasiones, son las que captan nuestra atención desde el comienzo de la película.

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Faelyan: Pido disculpas de antemano a los lectores. Me di cuenta de que es imposible hacerle justicia a las obras de Ghibli en cuanto a las visuales, somos totalmente ignorantes en cuanto a asuntos relacionados al diseño, la animación o el soundtrack. Sin embargo, tenemos en cuenta estos aspectos, ya que son tan relevantes como la historia y, como espectadores comunes, podemos notar cuando algo destaca. Después de todo los filmes animados no están dirigidos únicamente para expertos en la materia, ¿no?

En lo que vamos de Travesía, se percibe un cambio notable en cuanto al color. La paleta es más compleja, incluso más apastelada y con un trabajo en los fondos increíble. Luce lo suficientemente realista como para relacionarlo a una región no urbanizada, pero da un efecto maravilloso y mágico muy efectivo. Eso se lo debemos a Kazuo Oga, que con su trabajo refuerza esa impresión animista que ya ha descrito Darío en las anteriores entregas de esta sección. Es una nueva dirección a tener en cuenta, pues el director artístico contribuyó enormemente en la definición del estilo visual tan reconocible del estudio Ghibli.

Aquí también inicia una forma de usar la animación que es marca de la casa, pues a veces los personajes se mueven sin necesidad de justificarse en la trama. Mei intentando gatear sin pisar el suelo como su hermana, gestos o expresiones que no tienen una razón en el argumento, pero que construye de manera fenomenal a los personajes, y los hacen sentir reales y cercanos.  Es esa atención al detalle que fascina a tantos animadores occidentales, y que la audiencia nota de forma inconsciente.

La banda sonora estuvo nuevamente a cargo de Joe Hisaishi y, ¿qué se puede decir? Sigue aportando su dosis de atmósfera agradable, con sus armonías y acordes relajantes y fantásticos. El tema principal es pegadizo, como debería ser cualquier canción que quiere quedarse en la cabeza de los niños, aunque a mi gusto la introducción no es tan buena como las dos anteriores, pero tampoco es un problema, pues no puede explotar los elementos de fantasía que sí tenían esas.


Darijosanatus: Como hemos ido comentando a lo largo de la reseña, pese a que la propia autora del blog donde se va a subir esta entrada haya sido la que ha escrito más y me haya hecho la cama, dado de comer, lavado los dientes y demás como buena hermana mayor que es, Mi Vecino Totoro es una película en la que hay que sentarse y verla tranquilamente sin mayores pretensiones, en un momento donde te puedas olvidar de todas las preocupaciones y demás vaivenes de la vida para poder disfrutarla en su mayor pretensión, lo que no quita que otras no lo necesiten, pero en ésta es mayor la importancia a nuestro parecer ya que si no no se podrían notar esos matices: volver a recordar esos momentos de tu infancia donde jugabas con cualquier cosa, sin ningún límite a nuestra imaginación; disfrutar de esos bellos diseños y exquisita animación creada por todo el equipo artístico, con todos esos geniales paisajes y absorbente naturaleza, todo orquestado por el que ya sabemos quien es; querer a Mei y Satsuki con todo nuestro corazón y abrazar a Totoro si es que alguna vez le vemos, que seguro que tendremos suerte y si le veremos. Por todo esto y más cosas que se nos olvidarán en estas últimas palabras, hemos disfrutado de una gran película como es ésta, la tercera de nuestra travesía, que ojalá la sigamos con una mejor frecuencia y no nos desviemos demasiado.

Faelyan: A mí me queda advertir al que va a visitar a las niñas y a Totoro por primera vez que el hype y las múltiples alabanzas con las que cuenta el film son totalmente merecidos. Quizá les pasa como a mí, que eso generó demasiada expectación que fácilmente causó una decepción, pero en un revisionado o algún tipo de reflexión al respecto se darán cuenta de que el problema no es la película, si no lo mucho que difiere del estándar de película infantil actual. No termina con una canción pop, ni sigue esas tramas ya mencionadas.

Fue un gran éxito en su estreno en Japón, en gran parte por la venta del merchandising, y salvó a Ghibli de la bancarrota. Por suerte nunca se les ocurrió hacer secuelas ni películas que sigan exactamente el mismo patrón, no como otros grandes estudios de animación de este lado del planeta (ejem, ejem).

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Disfrutamos mucho de este refrescante y agradable paseo por el campo, pero ahora toca adentrarse en el pasado del país del Sol Naciente, y la primera película dirigida por la otra mente creativa del estudio: Isao Takahata. La vemos, la desmenuzamos, y si no lloramos mucho os contamos pronto por Cuatro Torbellinos Parlantes.

Mix de abril, mayo y junio 2018

Parecería que se ha vuelto costumbre que en este blog haya meses enteros sin entradas que coinciden con exámenes por rendir. Supongo que es parte de acostumbrarse a nuevas rutinas pero no importa, porque me vuelvo con un triplete. Para compensar esta ausencia trimestral traigo, como en cualquier mix, un montón de cosas que vi, leí o escuché entre libros de texto y el otoño sureño. No hay tantas cosas como si fueran tres meses de vacaciones, claro está. Pero hay aquí ciertas obras que me han encantado y que ya están entre mis favoritas.

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Perfectos desconocidos

2017| Álex de la Iglesia | Comedia, remake | 96 min. | ★★★

El primer film que veo del cineasta español Álex de la Iglesia y dudo que sea el último, a pesar de que no me haya parecido una comedia redonda. Basada en la cinta homónima italiana, la historia se desarrolla en una cena de amigos que deciden poner todos sus teléfonos sobre la mesa y compartir con todos cada mensaje o llamada que les llegue. La trama invita a ver cómo las cosas se desmadran cada vez más, con los secretos desvelándose y los personajes dudando cada vez más del otro mientras que intentan ellos mismos no quedar al descubierto. Los primeros dos actos van in crescendo en los que las risas aumentan hasta que, después del frenesí de complicaciones, todo lo construído se cae, reemplazando la comedia negra por un intento de drama que no termina de funcionar, sumado a una conclusión que da la impresión de que algo no cierra bien en la ecuación. En parte porque cuesta empatizar con personajes que se presentan como gente muy particular, por momentos desquiciada y a su vez porque se le ven los hilos en varias ocasiones. Un tanto predecible con un tercer acto poco convincente, pero aún así un retrato interesante de esta época además de sumamente entretenida.

James Acaster: Repertoire

2018 | Comedia, stand-up | 4 episodios | Netflix | ★★★1/2

Sucede seguido que, en lugar de ponerme lo que tengo en la lista de mi cuenta de Netflix, exploro el catálogo a ver si me encuentro con alguna joya inesperada o añaden series y películas que me encantan. A comienzos de abril, se estrenó en la plataforma un especial de stand-up de cuatro capítulos a cargo del humorista británico James Acaster. Al ser producción originial de los mismos, anuncios estaban desperdigados por todas partes, por lo que llamó ligeramente mi atención, a pesar de que a priori el trailer no me pareció tan bueno y que dentro de la comedia no suelo preferir el stand-up. 

Sin embargo, una vez vista la primera parte no podía parar, y de hecho he repetido mis partes favoritas. Acaster hace un hilo un tanto peculiar de historias surrealistas y bizarras propias del mejor humor británico, narradas de forma interesante e inesperada por momentos. Conecta chistes que ya usó en otros trabajos con nuevos y construye cuatro capítulos sólidos, lo cual es algo a destacar en un género que a veces queda simplemente en una sumatoria de anécdotas que buscan simplemente la complicidad del público; o al menos desde mi punto de vista. Tanto si te gusta el stand-up como si no, te recomiendo mucho este especial con un giro fresco al género de la mano de un personaje estrambótico e hilarante.

La vida de Brian

1979 | Terry Jones | Comedia | 1h 34min | ★★★★★

Ya que hablamos de humor británico, la plataforma de streaming incorporó a su catálogo en mayo todas las películas y la serie de televisión de Monthy Python, considerados los Beatles de la comedia y de gran influencia en este ámbito.

Hacía pocos años supe de su existencia cuando por televisión vi una escena de La vida de Brian, un film que nos cuenta los infortunios de un hombre que nació el mismo día que Jesucristo y es tratado como Mesías por error. En su momento no pude terminarla, y aprovechando su reciente disponibilidad en Netflix, decidí verla por fin.

No tengo mucho más que añadir que la mayoría no haya dicho ya sobre esta película. Es una obra maestra con todas las letras. Satiriza un montón de aspectos de las sociedades occidentales, hace reflexionar y prácticamente todas sus escenas son icónicas, memorables, repetibles y citables en cualquier conversación. Es fascinante ver la cantidad de cosas que contiúan sucediendo o que tienen incluso más gracia teniendo en cuenta lo que sucede en la actualidad, permanece totalmente vigente. Si no la has visto no sé qué estás haciendo en este momento, porque es muy fácil de encontrar siendo un clásico, las carcajadas están garantizadas. Seguramente vea el resto de películas de ellos, y ya estoy disfrutando de su programa Monthy Python’s Flying Circus.

Merlí (sólo primera temporada)

2015 | Héctor Lozano | Drama | 13 episodios | ★★1/2

Las series españolas están causando un gran revuelo en Latinoamérica. Todo el mundo imita el acento, las calles comerciales se llenan de trajes de La Casa de Papel, empiezan a hablar de historia del país ibérico con El Ministerio del Tiempo y debaten sobre educación chapuceando catalán con Merlí.

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Después de tanta referencia y recomendaciones esperaba mucho más de lo que obtuve. El profesor de filosofía tiene cierto encanto en su descaro, claro está, pero lo que promete ser una premisa que ponga en cuestión el sistema educativo, el rol del docente y sirva como medio divulgador de la misma, se queda en otra serie adolescente del montón. Da más centralidad a los problemas de los chicos, los líos de Merlí con los demás adultos y no pasa de ahí. Todos los alumnos son estereotipos andantes que usan sus vocablos juveniles y se la pasan bebiendo, teniendo sexo y lidiando con sus padres. Seguramente varios se puedan sentir identificados con los ellos, pero no es mi caso. Creo que a este tipo de enfoques les falta algo de diversidad y de sustancia.

Por otra parte los guionistas de esta serie adoran a su protagonista tanto que no sólo hacen que el desarrollo de la trama le de la razón constantemente, sino que nunca sufre consecuencias cuando se equivoca. Tratandose de una serie “de divulgación filosófica” que propone a los jóvenes una forma más crítica de ver el mundo eso es un mal signo.

Tiene sus buenos momentos y un final logrado, pero no creo que con eso me alcance para querer ver sus otras dos temporadas.

The Story of Diana

2017 | Rebecca Gitlitz | Documental, biografía | 4h | ★★★1/2

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En 2017 se cumplieron veinte años de la muere de Diana Spencer y, como es de esperarse, gran cantidad de documentales fueron creados para conmemorar y analizar desde una retrospectiva más contundente la historia y el impacto que tuvo en el Reino Unido y en el mundo el “cuento de hadas” que se tornó en tragedia de la Princesa de Gales. Habiendo visto una gran cantidad de programas y películas sobre ella dado el interés de mi madre, que era adolescente cuando sucedió la famosa boda real, puedo decir que dentro de todo ese material éste documental dividido en dos partes es de lo mejor que se puede ver sobre el tema.

Ponen sobre la mesa las numerosas aristas de Lady Di y todo lo que la rodeó desde su exposición al público. El manejo que tuvo de su imagen, su relación con Carlos, la dinámica con los medios de comunicación, el legado que dejó en la Corona británica y en las celebridades en general, entre otros puntos de su historia son desarrollados. Con la participación de su hermano, personas que trabajaron en los tabloides en su momento, gente del seno de la monarquía y otros participantes que de alguna forma en los sucesos contados aportan sus perspectivas que, sumadas a una buena edición, forman dos largometrajes que valen mucho la pena; más allá de que te interese o no saber sobre la vida de “la princesa del pueblo” o los escándalos de la monarquía, es un material que despierta reflexiones acerca del cuarto poder, dejando la puerta abierta a pensar en nuestros tiempos en comparación al panorama hace dos décadas.

27: Gone Too Soon

2018 | Simon Napier-Bell | Documental, música | 1h 30min | ★★

Mi fascinación creciente por los documentales es cada vez más notoria en el blog y en mi cuenta de Twitter. Se trata de una forma muy entretenida de aprender y a pesar de tener sus métodos deja cierto margen a la creatividad de sus desarrolladores. Al ver el ingreso al catálogo de Netflix de uno dedicado al asunto a veces místico y a otras amarillista como el club de los 27, me preguntaba cómo lo podían abordar.

Francamente no aporta nada, se basa en segmentos con pequeñas biografías de los “miembros” e intentan conectar esas historias con los vaivenes de la industria musical y la droga, cosa que ya se encuentra muy extendida en internet y otros trabajos similares. Es decente para el que no conoce nada sobre el emblemático grupo de músicos, pero no destaca en nada.

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Songs Of Faith And Devotion

1993 | Depeche Mode | Mute/ Reprise Records | spotify | ★★★★

Desde hace bastante tiempo que identifico cada año de mi vida con un músico. Por más variedad de artistas que escuche, hay uno que descubro y que durante doce meses es lo que más suena en mis auriculares. Voy descomponiendo sus sonidos, recorriendo su discografía, a la vez que me acompañan sus composiciones en todos los eventos del año, a modo de banda sonora. El pasado 2017 fue atravesado por la discografía de Arcade Fire, que probablemente termine escribiendo sobre ellos en un futuro. Actualmente, fui desplazando a los canadienses (sin dejar de tararear sus temazos, por supuesto; los artistas que marcaron años anteriores no son borrados de mis listas de reproducción bajo ningún concepto) por los hits de la banda inglesa Depeche Mode, que muchos conocerán por sus padres y otros tantos por su juventud. Estrellas del sintetizador a lo largo de la década de los ochenta, los de Sussex siguen en el presente grabando discos y haciendo giras, aunque nunca con la relevancia que tuvieron hace treinta años. En gran parte es por su estancamiento en cuanto a innovación con la música electrónica, pues se podría decir que desde la retirada de Alan Wilder el sonido fue cada vez más formulario. Aunque esa cuestión no es lo que importa en este mix.

No quiero incurrir en la historia de la banda, aunque tiene bastante importancia a la hora de hablar de su octavo álbum de estudio. Como decía antes, en los ochenta fueron grandes exponentes de la música electrónica, y su carrera estaba en la cima con Violator (1990), donde están sus singles más conocidos por el público general. Era a lo que parecía estar destinado a ser desde que se fue Vince Clarke, nada más sacar el primer disco.

Pero vamos al punto. Después de tal triunfo mundial, había mucha expectativa con el próximo trabajo de los ingleses, y muchos se decepcionaron cuando en 1993 sale a la luz Songs of Faith and Devotion, que se alejaba bastante del sonido que fueron perfeccionando desde que comenzaron, con muchos toques de gospel, blues y hasta el grunge. Aquí apostaron por lo analógico, incorporando batería, guitarras como en Violator y coros de gran potencia. Sin embargo, es un gran muestrario de las composiciones de Martin Gore, con las temáticas en las que brilla. Sexo, amor, pecados, todo eso está aquí – sobre todo los asuntos religiosos, que son centrales – con la mejor interpretación vocal que Dave Gahan haya hecho. Son canciones muy sentidas teniendo en cuenta que el cantante estaba casi al borde de la muerte.

Así como en su momento fue polémico entre los fans o incluso la crítica, con el tiempo fue siendo más reconocido, incluso es considerado el último gran disco de la banda, después del cual Wilder no participó más. De apuesta arriesgada, en un momento en el que el grupo casi se pierde por completo entre drogas, alcohol y disputas; Songs of Faith and Devotion no es sólo un imprescindible de Depeche Mode (que es ideal para conocer algo del grupo si no te gustan los sintetizadores), también de la década de los noventa.

 

Dummy

1994 | Portishead | Go Beat | spotify | ★★★★1/2

Pasamos de un gran disco noventero a otro.

Estos meses donde vivo fueron muy lluviosos y grises. Sobre todo en mayo, día tras día había una atmósfera calmada, en ocasiones extenuante, que suele ir acompañada de películas animadas o música que vaya en consonancia con el ambiente. Ahí es donde entra Portishead, una banda que hacía tiempo me decepcionó por no resultar ser lo que esperaba por mi desconocimiento del trip hop. Sin embargo, cuando ví que en Versus, un programa radiofónico que se ha vuelto un indispensable cada miércoles, iban a enfrentar su Dummy contra Heaven or Las Vegas, de Cocteau Twins (escucha ese combate aquí) me decidí a darle otra oportunidad al grupo de Bristol. No pude haberme econtrado con un disco que más adecuado para el momento.

Con su beat que alterna entre lo puramente urbano y lo sofisticado, sumado al timbre delicado y melancólico de Beth Gibbons, el tono del álbum te inserta en una atmósfera oscura, aterciopelada y con la clase de un soundtrack refinado. Junta elementos que a primeras no parecerían quedar tan bien juntos y, pese a ser ya muy aclamado, sigue sorprendiendo. Una gran forma de descubrir el género.


Éstas fueron las cosas que, para bien o para mal, destacaron en los últimos meses de pausa en el blog. Menciono también a la película Sing Street, un musical del 2016 que me fascinó, y que si no está en esta entrada es porque ya hablé de sobra en twitter acerca de ella, además de la reseña que hice en mi cuenta de Letterboxd, que voy a ir actualizando al igual que este espacio.

 

Y ustedes, ¿qué cosas pueden recomendar que hayan descubierto hace poco? ¿Conocían alguna de las de este mix? Como siempre los comentarios son más que bienvenidos.

 

 

 

 

Reseña “The Blues Brothers”

Luego de un par de semanas desaparecida, tengo un montón de cosas que quería comentar por aquí. Empiezo por esta comedia que me daba curiosidad desde hace un tiempo.

1980 / Acción, comedia, crimen / 2h 13min / Dir. John Landis

Primeramente, aclarar que siempre voy a llamar a la película por su nombre original (“The Blues Brothers“). Tanto “Granujas a todo ritmo” (España) como “Los Hermanos Caradura” (Latinoamérica) me parecen desacertados y es más simple el orignial. Después de todo, son los protagonistas.

Yo y muchos conocerán a los personajes por el homenaje que hacen a los personajes en la serie de Nickelodeon Drake y Josh, otro par de hermanos de lo más divertido.

Durante mediados de los años 70, esta cómica dupla integrada por John Belushi y Dan Aykroyd participaba en el conocido programa Saturday Night Life. Les fue tan bien que se decidió hacer un largometraje mostrando más peripecias mezcladas con la fantástica música R&B que hacían con su banda.

EL filme nos muestra a los hermanos reunidos luego de la salida de prisión de Jack Blues (Belushi). Los hermanos se enteran de que van a cerrar el orfanato en el que se criaron por que la Iglesia no pagaba los impuestos y debían 5000 dólares. Entonces deciden reunir a su banda para recaudar el dinero con conciertos. Mientras intentar cumplir su “misión de Dios”, serán perseguidos por la policía, los nazis de Chicago, una Carrie Fisher en los tiempos de “El Imperio Contraataca” y hasta un grupo de música Country. Así como se encontrarán con músicos de renombre como Ray Charles, Aretha Franklin, Cab Calloway y otros.

La comedia no aburre, tiene gags efectivos y que no envejecen. Todos los eventos llevan a un frenesí con grandes escenas de persecuciones y música, con un clímax hilarante. La película se vuelve caótica y lo mejor es la actitud impasible de los hermanos. Su actuación es cómica y crea un dúo fantástico.
A su vez, el humor es muy (muuuuuy) estadounidense. Quizá lo bastante como para que algunos chistes no den gracia a los que no están interiorizados con su humor más regional. También es un largometraje de su época, con elementos cómicos que fueron dejando de usarse. Estilos de cartoon clásico, persecuciones a lo loco y una cantidad abrumadora de extras para el clímax; exageraciones que apenas veremos en una comedia actual. El espectador más joven quizá encontrará estos recursos como algo nuevo, lo cuál resulta interesante.

Los cameos están bien puestos y no opacan a los protagonistas, si no que los complementan bien y dan números musicales de calidad. Se disfrutan, sobre todo si la música R&B es de tu gusto. La banda sonora es muy buena, con algunas canciones inolvidables (si es que hasta añadieron su Everybody Needs Somebody To Love a un Just Dance.

Sin duda, la película es un clásico de la comedia (estadounidense), con protagonistas característicos, gags graciosos, persecuciones para desternillarse de risa y buena música (más disfrutable si el género es del agrado del que escucha). Recomendada para unas buenas carcajadas, y algún que otro baile. Si el humor demasiado “americano” no te gusta, dale aunque sea una oportunidad, no llega a afectar lo destacable de la cinta.