Favoritos 2018

Sí, voy a empezar esta entrada diciendo lo mismo que todo el mundo: ¡este año ha pasado volando! ¿Con qué más puedo comenzar? Apenas pude publicar unas entradas, no completé la maratón DreamWorks ni analice doce parejas. Los meses volaban, y cuando me senté a escribir la Vorágine de Halloween ya hacía días pasó la noche de brujas. Lo mismo con los animes de temporada, no los disfruté mientras se emitían y menos me puse al día cuando ya estaban finalizados. Fue complejo compaginar el hobbie, el blog y mi inicio en la universidad, por lo que no podré hacer esos tops de destacados del año.

A pesar de tanta desventura con el calendario, he visto películas, animes, escuchado música y leído lo suficiente para echar la vista atrás y comentar por aquí lo más memorable, obras que me quedarán en la cabeza por mucho tiempo y que merecen ser recomendadas. Algunas ya las conocerán si fueron leyendo las publicaciones “mensuales” de los mix, y otras (qué sorpresa) ni me dio tiempo a reflexionar para exponerlas como es debido. Así que aquí van mis preferidos que haya descubierto este pasado 2018 a modo de resumen de mi año en términos de entretenimiento.


Coco (2017)

Recuérdame, no llores por favor.

… Ya estoy llorando.

Poco he visto de lo que la Disney y Pixar han estrenado en la gran pantalla este año. Siempre que quise aprovechar el tiempo libre para ir a la sala de cine, ya era demasiado tarde, las habían quitado de la cartelera. Siendo honesta tampoco me llamaron la atención lo suficiente como para preferir sus films a cualquier otro, a excepción de esta película.

Si bien la historia tiene muchos elementos ya vistos, y giros bastante predecibles en general, estéticamente es brillante. No soy una devota del 3D, y creo que la dupla Disney/Pixar está rozando una monotonía con sus diseños bastante decepcionante. Sin embargo, la ambientación ayuda mucho a que Coco llegue a destacar. La presentación de México, sin ser tan innovadora, es atractiva, interesante y no se siente como un homenaje a medias.

1511258676_611208_1511258718_album_normal

Además que tenemos a Pixar haciendo lo que mejor se les da: construír momentos que producen emociones muy fuertes. Nuevamente traen una historia protagonizada por humanos, y no pudo funcionar mejor. La rebeldía de Miguel aprovechada para hablar de la familia, el olvido, el éxito y el perdón cuando se llega al último acto de la cinta sin por ello aleccionar a la audiencia de manera lisa y llana. Se permite reflejar la complejidad que adquieren este tipo de relaciones de una manera que podría funcionar sin la existencia de un villano (Ernesto de La Cruz es lo peor de la película sin lugar a dudas).

Los temas alrededor de los que gira, el abordaje aprovechando la locación los he apreciado más en el segundo visionado. No es una visagra de la animación, pero está bien contada. No la considero una obra maestra, pero los sentimientos a los que apela y su maestría audiovisual bastan para que se vuelva de mis favoritas de este año.

Monthy Pyton

p01bqgc3

Para los lectores no debe ser novedad esta mención. Y es que descubrí el trabajo de este legendario grupo y no puedo sino recomendarlo. No por ello aseguro que guste, ojo. Es humor ligado a la tradición británica, que a veces es ininteligible para quien no está familiarizado con su idiosincracia. Como cualquier chiste, depende del espectador si le da gracia, pero Monthy Python’s Flying Circus dejó una impronta tan perceptible en la comedia Occidental (sobre todo televisiva), y el humor satírico de Life of Brian o Monthy Python’s Holy Grail, que compagina cuestiones sociales con parodias de géneros cinematográficos son imprescindibles para cualquiera interesado en la cultura popular. A veces muy surrealista e irreverente, otras muy ligado a su época, crearon un sello tan distintivo que pythonesque es un adjetivo reconocido en inglés.

Si les gusta el cine, la comedia, o incluso la cultura pop, consideren imprescindible ver algo de los Python alguna vez. Eso sí, no empiecen por The Meaning of Life.

Mary Poppins (1964)

Prácticamente perfecta en todo.

Hay películas que uno, las haya visto mucho o no, pertenecerán siempre a la infancia. Eso no quiere decir que si uno las vuelve a ver no descubra aspectos más bien dirigidos a adultos que antes no eran perceptibles a nuestros ojos jóvenes. Pero son obras que son nostálgicas, en el sentido de que nos hacen sentir como si fuéramos niños otra vez, que captan esa noción del tiempo tan diferente que teníamos en nuestros primeros años de vida, además de las explicaciones del mundo distintas a las que nos querían decir nuestros padres y profesores.

Todo el mundo tiene en mente ciertas ficciones si leen esa descripción, a los que les tiene muchísimo cariño. En mi caso, ese perfil corresponde a Las aventuras de Winnie the Pooh pensando en la animación y Mary Poppins teniendo en cuenta la imagen real. (Casualidad o no la música de ambos estuvo a cargo de los hermanos Sherman).

Por supuesto, no he descubierto este film en el 2018. Cuando era pequeña mi madre me regaló el DVD cuando le había pedido el de Heidi. No recuerdo que haya sido de mis predilectas de la infancia. Pero las canciones y ciertas escenas quedaron en mi mente. Este año se iba a estrenar una especie de mezcla entre secuela y remake, por lo que quise revisitar esta película, considerada por la gran mayoría como un auténtico clásico, y de las mejores de la compañía Disney.

 

Tras tanto tiempo sin verla, puedo decir que me ha encantado. El aspecto artístico, aunque algunos efectos envejecieron bastante, es impecable y mágico. Los fondos pintados a mano, las tomas de Londres de principios de siglo XX, el anochecer en los tejados. Son escenas que a todos nos gustaría visitar. Si sumamos eso a la música encantadora y pegadiza, que por cierto no se toma en serio a casi ningún personaje adulto, tenemos una obra audiovisual maestra.

No contenta con eso, Mary Poppins cuenta con actuaciones sumamente enérgicas y carismáticas, sobre todo de Julie Andrews y Dick Van Dycke. Hacen que el paseo que supone la historia sea tan divertido, que de vez en cuando dan ganas de volver a este mundo que entre la parodia, la magia y esos momentos tan espectaculares que tiene, se queda contigo. ¿Qué mas puedo decir de este film? Supercalifragilisticoespialidoso.

Once (2007) y Sing Street (2016)

Aún me falta una cinta para ver completa la filmografía de John Carney, un director irlandés cuya filmografía siempre gira alrededor de la música, pues él mismo es músico. Aún así, creo que con estas dos alcanza y sobra para saber las características de su trabajo.

Ambas tienen protagonistas que encuentran en la música el medio para expresar todos los sentimientos y sensaciones que no pueden decir con simples palabras, y que con ese descubrimiento buscan hacerse un sitio en la industria. Hay escenas que se disponen de forma parecida (pienso en los ensayos de los grupos, con padres que les llevan algo para comer mientras disfrutan de lo que hacen). Pero hasta ahí las similitudes. Y es lógico, no tanto porque Once sea una película independiente que roza lo casero y Sing Street sea mucho más comercial. En mi opinión, las premisas toman distintos caminos por la edad de los personajes y sus vivencias. Mientras que en la primera, los protagonistas que no tienen nombre están buscándose la vida como pueden mientras intentan vivir con un pasado que los acecha; la segunda refleja la ilusión del primer amor y el valor de la familia y los sueños en la adolescencia. Es lógico que entonces los tonos de Sing Street sean más edulcorados, idealizados, cargados de la influencia que tienen los videoclips y el cine en la mente de Connor. Todo lo contrario que su antecesora, que no deja de ser tierna, pero su honestidad añade una carga amarga y realista.

¿Por qué las estoy agrupando es este puesto entonces, si en líneas generales son obras que dejan un sabor de boca diferente? Carney sigue siendo el artífice de ambas, y aunque los medios que emplea en cada una son distintos, hay una sinceridad que desprenden las dos que es cautivante. Es sabido que al escribir tanto Once como Sing Street, añadió aspectos autobiográficos. Asimismo, los actores son en su mayoría desconocidos, siendo sus primeros trabajos para el cine, y todos músicos (se agradece tener escenas en las que se nota que están tocando realmente los instrumentos y no aparentando). Todo eso ayuda a sentir menos una manipulación – bastante común en géneros como el romance o el coming of age – y más una historia orgánica, verosímil, con las emociones a flor de piel y una pasión por la música totalmente presente.

HunterXHunter (2011)

Monstruos temibles, criaturas exóticas, vastas riquezas, tesoros ocultos, mundos de demonios, tierras inexploradas.

La palabra “desconocido” contiene magia, y algunas personas increíbles son atraídas a esa magia.

Ellos son conocidos como cazadores.

Bien, aquí estoy haciendo un poco de trampa. Todavía no he terminado este anime remake del manga de Yoshihiro Togashi a cargo de Madhouse. Sin embargo, he visto lo suficiente como para disfrutarlo infinitamente. Voy con calma, pues es un camino largo que quiero apreciar. No diré mucho más porque aún no la he finalizado como para tener impresiones generales, además de que le voy a dedicar una reseña completa. Simplemente estoy encariñada con sus personajes, y deseo ver más aventuras de Gon y compañía.

Los comienzos del Studio Ghibli

studio-ghibli

Si siguieron la pista de este blog durante el año, quizá hayan visto que comencé junto con Darijosanatus, del blog Cuatro Torbellinos Parlantes una travesía por la filmografía completa del estudio liderado por Miyazaki y Takahata, dos de las mentes creativas más aclamadas de la animación japonesa. En el 2018 hemos llegado a ver cuatro películas de su haber: Nausicaä del Valle del Viento, El Castillo en el Cielo, Mi Vecino Totoro y La Tumba de las Luciérnagas.

Todos derrochan personalidad, estilo, personajes entrañables y registros diferentes. Si tuviera que destacar los que más me marcaron han sido las que componen la dupla que se estrenó hace treinta años: las aventuras de Satsuki y Mei con Totoro en el campo y el sufrimiento por la guerra de Seita y Setsuko. Dos historias absolutamente opuestas (y de cierta manera complementarias, si uno piensa en la dinámica de los protagonistas) que te llegan al corazón. Visualmente asombrosas, son joyas de la animación que cambiaron la perspectiva que tengo del medio. Si nunca las han visto corran a verlas, porque ambas son una experiencia que no se pueden perder.

Sin desmerecer por supuesto a la apocalíptica Nausicaä… con una protagonista de la que me gustaría haber visto más y la fantástica El Castillo en el Cielo, que te lleva por una aventura por los aires excitante.

A Place Further Than the Universe

Dentro de los escasos animes estrenados este año que he visto, esta producción de Madhouse dirigida por Atsuko Ishizuka ha sido mi favorita. Arrancando a la par que el 2018, dejó el estándar sumamente algo para que otra la desplazara. Nadie esperaba mucho de una serie aparentemente del montón de un grupo de chicas adolescentes que quieren ir a la Antártida. Semana a semana fue conquistando a la comunidad otaku, con la amistad tan enternecedora que gesta entre las protagonistas, los obstáculos y las emociones que van surgiendo con las que muchos nos identificábamos, además de momentos cotidianos en los que se desarrolla una dinámica entre los personajes creíble y entretenida a partes iguales.

Sin hacer uso del fanservice ni peleas forzadas para meter conflicto, Sora Yoori mo Tooi Basho es uno de los mejores títulos que el estudio Madhouse ha animado en el último tiempo. Ojalá que también otorgue un giro en las series cute girls doing cute things plagados de moe.

Gravity Falls (2012)

Al menos una vez por año intento hacerme un hueco para la animación occidental, que actualmente viene cosechando numerosos éxitos con humor inteligente y mundos sumamente creativos. Esta vez fue el turno de esta serie de dos temporadas creada por Alex Hirsch para Disney Channel.

En contra de todo prejuicio que uno puede tener para con la cadena de televisión que la emitió, Gravity Falls es un gran serie que puede disfrutar desde un niño a un adulto. Con sus referencias culturales, parodias, homenajes, humor y personajes que rara vez son queribles en series para toda la familia. Los hermanos Dipper y Mabel son excéntricos, inteligentes cuya relación de hermanos está excelentemente ejecutada y sus aventuras juegan con el absurdo en un pueblo que, para el final, uno sabe que va a extrañar.

Los escenarios y los secundarios están bien construídos. Y es divertida de principio a fin, permitiendo que incluso los villanos más amenazadores te produzcan carcajadas.

El estilo de dibujo que tiene no me llamó la atención en un inicio, pero coincide con la naturaleza de la serie, además del uso del color y las formas bastante interesante. Es una carta de amor a los frikis irresistible, una de las mejores de la década.


Y esos fueron mis favoritos del 2018, que no dudaría en ver otra vez en el futuro. Fue un año en el que no dediqué tanto tiempo a la ficción como hubiese querido, pero que cada minuto que pude ponerme con ello fue un deleite. Que tengan un buen comienzo de año, espero que Vorágine de Palabras pueda seguir creciendo regularmente este 2019. Nos leemos.

Anuncios

Mix de julio y agosto 2018

Algún día esta sección se volverá mensual como se suponía, lo prometo. No me gustaría que  tengan una mala imagen de la que les escribe, aunque peque de inconstante. Creo que muchos sienten el problema que tengo con el mix: es que los meses se pasan volando y cuando estoy apenas esbozando el borrador, rememorando todo lo que vi/leí/escuché en el mes, ya toca pasar la página del calendario. ¡Exijo un giratiempo! Como una persona que se sumerge en la ficción, a veces pierdo la noción del tiempo. En fin, soy una cronopia sin remedio.

Pero vamos a lo que importa: las recomendaciones y los fiascos a evitar. Algo que hubo en estos meses fue variedad, a pesar de que ando con cierta pereza para terminar mis lecturas, que compagino con las académicas que me exige la universidad. Así que lo audiovisual predominó en mi día a día. Sin más que añadir, doy paso al mix de julio y agosto.


Akatsuki no Yona

2014 | Studio Pierrot | Aventura, Fantasía, Shojo | 24 eps. | ★★★1/2

Me digné de una vez por todas a comenzar el Reto Anime 2018 que me propuse (a buena hora, ya sé) con la letra A, pues tenía muchas ganas de ver una fantasía épica luego del vacío que me dejó Avatar, The Last Airbender.

Este anime nos sitúa en el reino de Kouka, en una pasado ficticio, en el que la princesa Yona vive plácidamente en el castillo, como cualquier miembro de la realeza. Como es de esperarse, su vida dará un vuelco cuando su padre sea asesinado por su querido primo, Soo-Woon. Confusa y sumamente triste, Yona escapa del golpe de estado junto con su guardaespaldas y amigo de la infancia Hak. Emprenderán un viaje para encontrar a las reencarnaciones de los legendarios dragones, con el fin de que los ayuden a detener una posible guerra. En su travesía, la princesa recorrerá el reino y se dará cuenta de que no es tan pacífico ni estable como creyó toda su vida.

giphy2Se trata sin duda de una serie con una propuesta que ya hemos visto, con elementos folklóricos, cargados de aventura y misterios. Para mí hay dos aspectos a destacar que le dan una vuelta de tuerca a la fórmula. En primer lugar el desarrollo de la protagonista, su evolución es notable y lógica, aportando elementos de un buen coming of age en el que Yona pasa a ser una princesa enjaulada en su pequeño mundo a una líder llena de conflictos por resolver. Sí, se vuelve más guerrera y badass, pero no al modo que nos otorga un shonen tradicional. El camino de Yona es tortuoso, largo y más retrospectivo que una mayor fuerza física, plagado de desengaños y crisis de identidad y ética entre los valores anti-violencia que le transmitió el rey y una realidad que exige una intervención inmediata además de un gran sentimiento de culpa en ella.

En segundo lugar, ese elemento se combina con uno que a primeras no parecería coincidir demasiado con el anterior. Yona está rodeada de bishonens que solemos ver en una estructura propia de un harem inverso. Ojo, no quiere decir eso que sean igual de blandos o genéricos, cada uno tiene un pasado, personalidad y motivaciones; pero se percibe con facilidad ciertos arquetipos que siguen: el más afeminado y delicado, el cerebro sin capacidad física, el tsundere que no admite sus sentimientos salvo contadas excepciones que deberían hacer suspirar al expectador, el kuudere y así. Todos les suenan, ¿no? A simple vista no congenia muy bien esto con una protagonista que constantemente cuestiona su proceder y formas, por lo que en un inicio no estaba muy convencida. Sin embargo, la carisma de los personajes son suficientes para cargar con lo que de otro modo sería un contra importante. La narración de los capítulos permite empatizar con ellos y disfrutar mucho las relaciones que establecen con Yona y entre ellos, sin duda acompañado de una comedia agradable.

Los diseños son muy distintivos, como debería ser en este tipo de series, y funciona muy bien para la demografía a la que apunta. La banda sonora y la animación están correctas, destacando en los puntos de inflexión que viven los personajes.

El mayor problema sin lugar a dudas es que se trata de una adaptación incompleta de un manga que aún está publicándose. Así que al finalizar el visionado vamos a sentir esa frustración a la que nos acostumbramos con este tipo de animes, al sentir que apenas vimos la punta del iceberg de algo mucho mayor. Es algo que se nota mucho en Akatsuki no Yona, donde hay una construcción de mundo importante y muchos personajes con conflictos políticos, románticos y personales. Por lo que advierto que vamos a sufrir una espera hasta que Pierrot u otro estudio adapte lo que queda del cómic una vez completado. Mientras tanto, nos quedamos con un tedioso final apurado y sumamente abierto. Eso no quita que se trate de un anime muy disfrutable, con personajes entrañables y que destaca dentro de la demografía shojo de los últimos años.

Por ahora en latinoamérica no hay una editoral que publique el manga, por lo que mis ganas de leerlo quedarán insatifechas (y yo que quería saber las intenciones de Soo-Woon).


Bibliómanos

 TV pública argentina | Youtube | Divulgación literaria | ★★★★

Bibliómanos es una nueva manera de hablar sobre libros. Un programa de divulgación literaria y otros géneros escritos, que también es un juego. Maximiliano Tomas y Eugenia Zicavo, una nueva generación de expertos en literatura, conducen este espacio que fusiona contenidos de lectura con entretenimiento y que cuenta con la presencia de distintos invitados del mundo editorial, autores y críticos literarios.

A pesar de que, como decía al comienzo de la entrada, la lectura es una actividad que tengo abandonada, eso no quiere decir que no siga mi hambre por conocer títulos que me interesen para un futuro, ya que si tuviera dinero sería una ávida practicante de tsundoku. Hacía unos años mi principal fuente para apuntar próximas lecturas eran los más afamados booktubers, con su estilo de edición particular y sus recomendaciones mirando a cámara (generalmente publicaciones encasilladas en la literatura juvenil). Con el paso del tiempo mis intereses fueron cambiando, y me incurrí en los clásicos de siempre, que aún continúo descubriendo.

El año pasado descubrí por redes sociales que la televisión pública de mi país iba a estrenar un programa conducido por dos periodistas y críticos literarios: Maximiliano Tomás y Eugenia Zicavo, que ya conocía por Libroteca, un programa que presenta en otro canal. Vengo siguiéndolo desde entonces, y no podía faltar como recomendación por aquí. Más allá de hablar sobre títulos que oscilan entre aclamados y más desconocidos, el programa tiene su encanto en el estilo dinámico en el que se desarrolla. Los conductores charlan y debaten como compinches sobre los libros que llevan cada programa, pues deben competir presentando cinco obras cada uno sobre un tema determinado, pasan por varias instancias y el que aportó más libros a la selección final se queda con todos.

Con las dos temporadas que tiene por el momento, es sumamente entretenido, reflexivo y variado, puesto que al estar disponibles todos los episodios en Youtube uno puede seleccionar los temas que le interesen. Ya me gustaría poder jugar con algún amigo lector.


Música de fondo: nostalgia ochentosa

A partir de este mix, que no sea raro que añada elementos en bloque. Una cosa lleva a la otra, y a veces las recomendaciones tienen que presentarse en grupo, porque quizá en solitario no aguantan la exigencia de los lectores.

giphy11

Entre exámenes que aprobar, no tuve el momento para ponerme a escuchar con atención algún disco o explorar un grupo que quería conocer mejor. Así que me dejé guiar por los queridos algoritmos del streaming, que me conocen bien y saben que en mi reproductor la década predominante es aquella a la que pertenecen Back to The Future, el new wave y los walkman. Así que a mis oídos llegaron tres grupos que sienten esa inspiración que también está sucediendo en la tele y el cine con Stranger Things como su mayor exponente, y que toman sonidos sobre todo de las bandas británicas de la época. Acordes y sintetizadores que nos suenan muy familiares, que por el momento sólo considero “música de fondo” amigable.

La primera en hacerse con el botón de play fue la nuevita Pale Wavesunos jóvenes de Manchester que saltaron a la escena por su estética gótica, unos singles sacados el pasado 2017, la atención de la prensa musical británica y el respaldo de su banda compañera de discográfica The 1975 (que nunca me convenció). Sus guitarras a veces recuerdan al sonido pop de cierta época de The Cure, algunos detalles propios del dream pop y sintetizadores esporádicos. Son canciones 100% radiofónicas, pegadizas y de escucha fácil. Aunque no se les puede criticar demasiado, pues su disco debut My Mind Makes Noises no verá la luz hasta el 14 de septiembre. Espero que no se queden siendo más estilo que sustancia. ★★★

Luego llegó la más conocida CHVRCHES, formación escocesa electrónica que desde 2012 tiene cierta cuota de éxitos y bastante movida por los festivales musicales mainstream. Utiliza los componentes de la electrónica actual comercial: la voz femenina, el estribillo que llega tras un in crescendo en varios temas, el foco en el ritmo y en su disco del 2016 Every Open Eye mucha reminiscencia al synth pop encabezado por Depeche Mode. Con letras algo más profundas de lo usual y aunque sin la presencia necesaria para quedarse conmigo, si quieren mover un poco el esqueleto y animarse un rato tienen su discografía. ★★1/2

Por último tenemos a The New Division (New Order + Joy Division cough cough) que es sin dudas la banda que menos se molesta en modernizar la synthwave que se hizo tan popular hace tres décadas. Le pongo una canción cualquiera de esta banda a mis padres y creerían sin mucha dificultad que pudo haber sonado en algún club en su juventud. A puro sintetizador, con vocales masculinas que no se inventan nada. En sus últimos trabajos añadieron algún toque del presente, aún muy difusos y esporádicos. Por el momento mis favoritos de los tres, ¡que vivan los ochenta! ★★★


La inamovible sección de cine

Ya deberían saber a esta altura que si no hay películas no es un mix. Siempre que pueda voy a hacer un espacio para darle una oportunidad a un largometraje. Y aunque me quedaron gran infinidad de pendientes todavía, pude quitarme nombres que hace tiempo estaban en la lista de espera. Eso sí, no pude ir ni una vez al cine, por lo que no hay nada reciente esta vez.

Como ya expongo lo suficiente mi lado cinéfilo por Letterboxd, no voy a extenderme en demasía por aquí, pues no quiero ser reiterativa. En la red social podrán encontrar qué veo, cuándo y mis impresiones sobre los films.

Conociendo a John Hughes: The Breakfast Club y Ferris Bueller’s Day Off.

¿Más cosas de los ochenta? Menos mal que no quería ser reiterativa. Y así es, queridos lectores, soy una apasionada de esa década, de su cultura que comenzaba a virar con la introducción de la tecnología, y que siento que de alguna forma esa fascinación viene por la nostalgia que sienten mis padres, y los medios de comunicación en general al parecer. A pesar de ello, tengo muchísimo por explorar todavía de lo más reconocido que salió a la luz esos diez años, siendo una de esas la filmografía del director John Hughes. Algunos lo conocerán por su trabajo como escritor en el clásico navideño Home Alone, pero antes de eso ya había participado en varios éxitos. Estos meses vi sus dos películas más aclamadas.

The Breakfast Club es un hito del coming of age y drama adolescente, con sus personajes tan memorables y sus conversaciones llenas de incomodidad, interrogantes y cierta simpatía. Tenía las expectativas por las nubes con esta cinta, y no resultó ser tan genial como esperaba. Entiendo que le habló a una generación y trató al adolescente como una persona, y no un alienígena que no entendía nada. Sin embargo, sus dilemas no me llegaron lo suficiente. Aparte de Brian y el famoso diálogo de terapia de grupo (tal vez el final incluso), no me ha conquistado.

Ferris Bueller’s Day Off (1986) por su parte es una comedia hecha y derecha, con escenas desopilantes, referenciadas hasta el infinito, y personajes que son más gags que otra cosa. Matthew Broderick es formidable, su carisma y su trabajo rompiendo la cuarta pared le han ganado un lugar en la historia del cine nada desdeñable. La hermana de Ferris y sobre todo mi adorable Cameron se quedaron conmigo. La veré seguramente más veces por lo disfrutable que es; de hecho, ya he repetido varias escenas.

Continúo con la filmografía de Monthy Python: el Salto Grial, la cuarta pared y el bajo presupuesto.

Luego de enamorarme de La Vida de Brian, tocaba ir atrás a la primera película de los cómicos británicos con Monthy Python and the Holy Grail (1975). Para ser breve diré que me reí bastante, como debería ser con cualquier comedia, pero me desconcertó más que me divirtió. Es de una naturaleza muy distinta a la historia de Brian, más caótica y similar a su show de televisión. Me entretuve mucho con las animaciones y el humor negro además de las burlas al cine, pero me causó menos impacto que el otro largometraje.

monty-python-and-the-holy-grail-e1444865124235


Si leyeron todo esto del tirón les agradezco mucho su tiempo. Sorprendentemente estos dos meses pude ver cosas muy diversas y quise compartirlas todas por aquí. Como siempre pueden recomendarme cosas que les encantaron los últimos meses y contarme si conocen algunas de las que nombre hoy.